Con exquisita interpretación, Ana Padilla ilumina el escenario, en el papel de una mujer a la que se le acerca el otoño de la vida.

Como el personaje de Tom Hanks, en la inolvidable Forrest Gump, la protagonista de esta historia sobre una mujer que con tan exquisitos y temperamentales matices interpreta Ana Padilla, detalla su vida sentada en el banco de una plaza. A ella, como a Forrest también la abandonaron. En este caso su marido, el que un día se fue sin dejar rastro. Pero a diferencia de aquel film que se expandía por la historia de los Estados Unidos, acá la actriz, en el papel de una mujer a la que una mañana la despertó el timbre del teléfono, nos relata su día a día en solitario.

Solcito de otoño es una alegoría sobre la soledad, a la que la actriz le pone el cuerpo. Y lo hace sin temores, sin miramientos, descarnadamente. Emociona porque, a pesar de que es un ser solitario, eso se percibe indirectamente en cómo mueve su cuerpo, en cómo relata su existencia, dolorosa, risueña, equívoca, no pierde su templanza.

Dijimos que era una alegoría porque Solcito de otoño, se resume en una imagen: la de un banco de plaza, un árbol, de copa no demasiado frondosa, que en lugar de hojas, tiene algunas ramas secas y colgados algunos cuadraditos tejidos al crochet, como el gorrito que la mujer, le tejió risueñamente a ese cactus que traslada de un lugar a otro en una maceta.

Ella dice que en ese asiento de plaza se sentaba con su abuelo. De manera que la plaza en la que la encuentra esta historia, la conoce desde la infancia y es testigo de gran parte de su vida. Lo imprevisto, es que ese día que recibió un llamado telefónico tan temprano, justamente al llegar, como lo hace todos los días al parque, encuentra a un ser, un muñeco, un robot (un personaje fruto de su imaginación) sentado exactamente en el mismo lugar, al que ella considera que le pertenece, simplemente porque ahí va a deshilvanar sus pensamientos cotidianamente.

Como público, casi de inmediato, Ana, la actriz, nos sumerge en el relato de vida de este personaje que eligió. Nos hace partícipes de su desasosiego interior, al que intenta disfrazar de una mujer a la que no le afecta la soledad. Pero luego, parece desarmarse, aunque se rearma muy rápidamente, cuando discute con la empleada del médico y le dice, casi a los gritos, qué quién la iba a acompañar a buscar sus estudios, sino ese cactus tan simpático y con un sombrerito tejido al crochet.

Solcito de otoño hoy se presenta en el Día del Teatro Argentino y del Teatro Independiente. Es un deleite poder observar a una actriz como Ana Padilla, la que con tantos matices con los que conmueve al espectador, se atreve a ponerse en la piel de una mujer que la pelea como puede y a la que no la amedrenta y casi ni la entristece, el que su marido, el de toda la vida, un día se haya ido, sin llevarse nada, como si hubiera querido borrar de la memoria una vida compartida. Ella, al contrario, valoriza la memoria, el recuerdo, lo compartido y lo por venir, aunque el futuro no parezca demasiado provisorio. La protagonista de Solcito de otoño, en la piel de Ana Padilla, en su composición escénica, nos contagia la virtud de que la “vida continúa” siempre, a pesar de todo, de los relámpagos o de aquellos que nos quieren destruir, sin ser ellos el ejemplo de nada que pueda intentar imitarse. ¡Aplausos! Ana Padilla por este papel tan emocionante, quizás tanto como el de esa mujer que tan bien personificó en la obra Shõne, la que hizo por cuatro años consecutivos, incluso en pandemia, con el público sentado en la vereda y ella detrás de la vidriera de Tadrón, la sala de Villa Crespo.

Actriz, coreógrafa, directora, Ana Padilla tiene un extenso historial teatral, con varias décadas y éxitos, los que sería imposible enumerar. Enumeremos, entonces, sólo algunos, El mago de Oz, Fiebre de heno, El ramo de rosas. En cine El nido vacío, en televisión Locas de amor, Los simuladores, Son amores. Feliz Día del Teatro Ana Padilla con tu Solcito de otoño.

Juan Carlos Fontana

Ficha técnica:

Solcito de otoño. Autor: Sebastián Bayot. Dirección: Gonzalo Castagnino. Intérprete: Ana Padilla. Vestuario y escenografía: Alejandro Mateo. Iluminación: Lucas Orchessi. Fotos: Fuentes Fernández. Sala: Patio de actores (Lerma 568). Función: hoy, 20 hs. Duración: 60 minutos.

RSS
Suscribirse
Facebook
Facebook
X (Twitter)
Visit Us
Instagram