«Un dolor real», las heridas latentes de un Holocausto siempre presente

“La gente no puede andar por el mundo feliz todo el tiempo”, le dice Benji (Kieran Culkin) a su primo David (Jesse Eisenberg). Ambos son opuestos en carácter. Se criaron juntos, pero casi no se ven. Uno vive en Nueva York, está casado, tiene un hijo, esposa y trabajo. El otro quedó solo, vivía con su abuela recientemente fallecida y sobreviviente del Holocausto, en otra ciudad. Lo que reúne a ambos, es una excursión a Polonia, que les dejó paga, como testamento la abuela, para que visiten Varsovia, Lublin y el ex campo de concentración de Majdanek.

Para su film Jesse Eisenbe, en parte, en un hecho real: el viaje que el mismo realizó, luego de fallecer su abuela. En cierta manera, ésta es una docuficción, en la que se describen las contradicciones de un dolor que renace en formato de enojos y situaciones caprichosas, en cada lugar que visita él mismo Eisenberg, en el papel de David Kaplan, al que acompaña su primo Benji. Los qué al llegar a Polonia, luego se reunirán con el resto de los integrantes del tour, que incluye a una pareja mayor, una mujer viuda de unos cuarenta años, un ruandés convertido al judaísmo y el guía de turismo, un británico, muy servicial y atento para tirar innumerables datos. Actitud que, en una escena, será ampliamente criticada por el iracundo y contradictorio Benji, él que le dice que no respeta, tal vez, el dolor de quienes lo acompañan, al aturdirlos de tantos datos y fechas.

La película tiene escenas breves, que cierran en sí mismas y exploran, con vehemencia, algunas de las contradicciones y el afecto intenso que identifica a ambos primos. Aunque por instantes el guionista, parece haberse olvidado, o dejar de lado al resto de los intérpretes, al no aportarles texto a sus personajes. Lo que resulta curioso, porque si cada uno de los integrantes de la excursión están allí por circunstancias de un pasado similar, es extraño que no tengan nada que aportar. El director y guionista, los deja casi aislados, sólo observan o miran al resto sin decir nada. Incluso en una escena que comparten una comida y en la que una reacción de enojo seguida de una actitud escatológica, tiene como centro de atención a Benji. Un personaje que a medida que avanza el film se vuelve tan atractivo, como detestable para el que lo observa. Lo que se dice una creación actoral para premios, a cargo de Kieran Culkin, él que aquí muestra casi los mismos tics de su personaje de Roman Roy, en la serie Successión, en la que hizo un coprotagónico.

El Eisenberg guionista (que también dirigió en 2022, Cuando termines de salvar el mundo), en este film no se sabe si intento mostrar en esta casi breve road-movie por Polonia, lo que les sucede íntimamente a esos dos primos, que es más lo que callan que lo que dicen. O intentó hacer un homenaje a un antepasado, mostrando ligeramente y sin darle casi importancia a un lugar histórico, como el campo de concentración de Majdanek; o se propuso criticar con cierta dureza este tipo de tours, que recorren distintas generaciones, como una forma de reencontrarse con el doloroso recuerdo de sus antepasados.

Calificación: Buena (publicada en diario Perfil)

Juan Carlos Fontana

 

Ficha técnica: Un dolor real. Título original: A Real Pain. Dirección y guión: Jesse Eisenberg. Intérpretes: Kieran Culkin, Jesse Eisenberg, Olha Bosova, Daniel Oreskes, Jennifer Grey y Kurt Egyiawan. Origen: Estados Unidos, Polonia (2024). Duración: 89’. Crédito Gentileza Fox

 

 

RSS
Suscribirse
Facebook
Facebook
X (Twitter)
Visit Us
Instagram