“Pobres Criaturas” Una extravagante comedia romántica con Emma Stone

Al cineasta griego Yorgos Lanthimos le gusta jugar con una `realidad alterada` en sus films, como si lo cotidiano se observara a través de un lente deformado. Esto fue puesto en práctica en films suyos como La favorita y La langosta. Lo mismo ocurre con la sexualidad, que los personajes la exhiben sin prejuicios. Uno de esos temas es la masturbación que aparece en La langosta y que acá se repite obsecuentemente, como un acto reflejo de una profunda soledad interior y hasta de una cierta incomprensión constante por la que atraviesa su protagonista, a cargo de la magistral Emma Stone.

Inmersa en una extravagante arquitectura y época victoriana, el film es una fantástica comedia romántica, irónica y hasta satírica, que se burla con originales recursos, de las convenciones sociales. Y lo hace a partir de la desconcertante, y divertida a la vez, personalidad de su protagonista, Bella. A ella, Emma Stone, la termina dotando de la máscara de una especie de muñeca que habla, de movimientos suaves y violentos a la vez y de preguntas que desconciertan a la mayoría. Menos a su creador, el cirujano de cara llena de cicatrices, que personifica con extrema seriedad Willem Dafoe y al que Bella le dice God. God que es profesor universitario pide a uno de sus alumnos que lo ayude a observar a Bella en su evolución cotidiana. Esto se debe a que la muchacha es una “criatura” creada por él. Ligeramente puede decirse que Bella se tiró de un puente y el cirujano la recogió del agua y la revivió. El la define como una “retrasada muy bonita. Su edad y su cuerpo no están sincronizados. Su lenguaje se está desarrollando a un ritmo acelerado. Ella es un experimento”, destaca.

Aunque es arriesgado decirlo, la película es una mezcla de la estética de Wes Anderson, con algo de Freaks, de Tod Browning y cierta artificialidad de La nave va, de Fellini. La mansión en la que habitan Bella y el Dr. Godwin Baxter, un entusiasta en desmembrar cuerpos con su fiel ama de llaves, es como un extraño gabinete, con muebles de distintos tamaños y una serie de animales con cabeza de cerdo y cuerpo de gallina o al revés. En medio de ese ambiente, que en las primeras escenas se exhibe en blanco y negro, cuál film mudo y luego pasa al color, en escenarios de una artificialidad lumínica y de climas que resultan fantásticos de observar, se mueve una inquieta Bella, a la que primero el doctor aspira a conseguirle un estudiante que haga de novio (“¿pero usted no está enamorado de ella? Le pregunta el muchacho a Baxter y él le responde con algo que lo deja mudo: “soy un eunuco”, le sintetiza el cirujano). Como una doncella adolescente ávida de tener sexo, finalmente la muchacha es seducida por Duncan, a cargo de Mark Ruffalo, en un papel muy jugado, como pocas veces se lo ha visto, más aún en acaloradas escenas de sexo con la insaciable Bella, que parece estar siempre lista para disfrutar de los arrebatos eróticos de ese hombre, que finalmente la lleva a recorrer el mundo y la chica termina ejerciendo para gozo propio y ajeno, la prostitución.

Además del universo fantástico que exhibe, casi de gran pesadilla, el relato, cuestiona aspectos de una masculinidad tóxica, la que se compensa con la gran avidez de Bella por someter a su cuerpo a nuevas experiencias. “Es una película en la que no tuve que lidiar con la vergüenza”, ha declarado Emma Stone.

Título original: Poor things Dirección: Yorgos Lanthimos Guión: Tony McNamara y Alasdair Gray Intérpretes: Emma Stone, Willem Dafoe, Mark Ruffalo, Ramy Youssef, Jack Barton, Kathryn Hunter Origen: Irlanda, Inglaterra, Estados Unidos (2023) Duración: 141’ Publicada en Diario Perfil

RSS
Suscribirse
Facebook
Facebook
X (Twitter)
Visit Us
Instagram