“A los 25 años de Travesti, de Daniel Melero”, el film permite un reencuentro con una de las figuras pioneras de la música tecno en la Argentina. A la vez, es un recorrido por conceptos e ideas de un músico que ha investigado en las vertientes más audaces de los sonidos, para producir sus partituras, siempre a la búsqueda de algo particular, o especial. Cómo aquella vez que contó a este cronista, que mientras vivía en una cúpula de un viejo edificio de Maipú y Córdoba, se le dio por poner micrófonos en sus ventanas para grabar el canto de los pájaros. Alquimista del sonido quizás, al estilo de otro precursor, el alemán Karlheinz Stockhausen, Melero es un artista con mayúsculas -aunque él dice que es autodidacta, que sólo estudió ingeniería electrónica y algo de derecho-, ya que logró mantener su autenticidad y su afán de investigación, bebiendo hasta de las corrientes más abstractas del sonido. Y a la vez, ese no sé qué siempre latente en sus creaciones, hizo que fuera convocado por figuras como Gustavo Cerati y Soda Stéreo para los que produjo Canción Animal y podría decirse que apadrinó los comienzos de Babasónicos; mientras que a comienzos del ´82, dio a luz a Los Encargados, la primera banda tecno local.
El sonido Melero hay que degustarlo, detenerse en las sutilezas de sus notas, en lo que provocan sus melodías a veces suaves, otras más intensas y sus letras. A su vez permitirnos entrar en un romanticismo melancólico y dulzón, cuando se lo escucha cantar “me recuesto en su cama de amapolas, me acaricia y me perdona…”. Felizmente nunca intentó ser uno de esos artistas que intentan arengar a sus fieles, lo suyo es por instantes tan abstracto como metafísico y sensorial como inquietante.
Travesti fue un disco que esconde varios secretos, el mismo va contando algunos de esos ítems, que lo convirtieron en una placa única, inmersa en acordes de guitarras, cuyas canciones tienen algo de místico, a tal punto que mereció un festejo a sus veinticinco años de haberlo parido. Esas melodías, 11 en total, casi confesionales, de sensaciones tan únicas, como etéreas, parecen inmersas en una partitura de una estructura tan simple, como certera. Acá no ocurre como en otras de sus placas, en las que parecía haber un gozo en el empleo del sampler, o algunos cruces con la música industrial.
El documental de Rodrigo Ottaviano (director, fotógrafo, mánager, productor) es un acto de un minimalismo absoluto. Despojado, con un músico que reflexiona frente a cámara y pone en primer plano, la importancia de quienes lo acompañan. La iluminación, los claroscuros, los acordes, las melodías y las imágenes -en estudio, en función o en algún auto camino a…- resultan un viaje de ida a un disco que se convirtió en un producto de culto, tal vez, como otros del mismo artista, recordamos por ejemplo Cámara, Rocío, u Operación escuchar. Si sos fanático de Daniel Melero vale detenerse a verlo y escucharlo en este film revival en el que mezcla presente y pasado, en un todo tan diverso y tan íntimo a la vez.
Calificación: Buena
Juan Carlos Fontana
Ficha técnica: Operación Travesti. Documental. Dirección: Rodrigo Ottaviano. Guión: Juan Schmidt y Rodrigo Ottaviano. Intérpretes: Daniel Melero, Yuliano Acri, Guillermo Rodríguez, Paul Thielen y David Vera. Origen: Argentina (2023). Duración: 64’. Gentileza Lat-e. Se exhibe en Cine Arte Cacodelphia, Av. Pres. Roque Sáenz Peña 1150, de jueves a domingos a las 20 y en el Malba, Av. Pres. Figueroa Alcorta 3415, los viernes a las 22.
