El camino de la niñez a la adultez, con sus pérdidas, su dolor y los nuevos caminos que se abren en la vida de cualquier persona, es lo que aborda esta nueva película del maestro de la animación Hayao Miyazaki (83 años).
Miyazaki en este film se habla a sí mismo, por decirlo así. Se hace un replanteo de su propia existencia e intenta dejar un legado, a través de una pregunta ¿cómo vives? O ¿cómo vives hoy, en un mundo atravesado por el dolor, la guerra y las pérdidas? Precisamente, ¿Cómo vives?, es el título de la novela en la que basó su film y fue escrita por Genzaburo Yoshino (1937). Miyazaki hizo su propia lectura de ese texto del que guarda un recuerdo de su infancia. Su relato fílmico tiene el sabor clásico y notable de su pluma para dibujar a personajes de una expresividad única, en la que cada uno, a partir de las líneas que le dan vida, ponen de manifiesto su carácter y también su herencia de los viejos mangas japoneses.
El niño y la garza, tiene su acercamiento a otra producción esencial del creador japonés Mi vecino Totoro (1988), ya que aquella como la actual, nos retrotraen a instantes y recuerdos difíciles de cicatrizar de la Segunda Guerra Mundial. En la historia actual, su protagonista Mahito, vive atormentado por el recuerdo de la pérdida de su madre, durante la Segunda Guerra, cuando se incendió un hospital en Tokio y la mujer perdió la vida. Mahito siente que no pudo ayudar a su mamá a salvarse. En el presente viaja al campo con su padre, que formó pareja con la hermana de su madre, Natsuko, la que a poco de llegar el niño de doce años a su nueva residencia en el campo, la mujer desaparece. Y aquí comienza una nueva etapa para Mahito, el que casi sin querer, se encuentra en compañía de una garza algo molesta y con una dentadura semejante a un humano, que lo acompaña a todas partes (este tipo de aves, se dice en Japón, ayudan a cicatrizar las heridas del pasado). El descubrir una extraña torre poblada de extrañas criaturas en compañía de la garza y más tarde, encontrarse con su abuelo, harán que Mahito termine aceptando su presente. Por decirlo rápidamente, ya que el film se toma su tiempo para sintetizar la transformación existencial, que realiza su protagonista. Este viaje en manos de Miyazaki tiene la belleza de un esteticismo admirable. Con un trazo en los dibujos de exquisita síntesis y expresividad, cada personaje adquiere el vigor dramático que cada escena necesita. De colores suaves, muchos en tono pastel, fondo y formas en primer plano adquieren un lirismo dramático y un contenido psicológico, que ilustra con creces el contenido de esta nueva y entretenida aventura, que propone Hayao Miyazaki.
El film también tiene sus rasgos autobiográficos. Miyazaki ha dicho que de su niñez recuerda cómo le impresionaron los bombardeos de los aviones en la Segunda Guerra. El imperio del sol (1987), de Spielberg tiene características similares, pero al revés. Su protagonista es un niño que pierde a sus padres en Shanghái y termina siendo prisionero en un campo de guerra japonés.
Animación. Título original: The Boy and the Heron Dirección y guión: Hayao Miyazaki Con las voces de: Soma Santoki, Masaki Suda y Ko Shibasaki Origen: Japón (2023) Duración: 124’ Publicada en Diario Perfil
