En este film de terror y suspenso sobrenatural, no es una casa embrujada lo que inquieta a quienes la habitan. Sino una amplia piscina que se presume alberga un espíritu maligno, del que se sabe poco, pero hace sentir su presencia, directa o indirectamente, a quienes se arriesgan a nadar en esa amplia y atractiva batea de varios metros de largo.

Aguas siniestras, está inspirada en un cortometraje: Night Swim (2014), de Rod Blackhurst y Bryce McGuire, actuales guionistas y director de esta producción, cuyo mayor atractivo, tal vez, es que juega tanto con algunas aristas que provocan risa, como algún sobresalto de a ratos, al mejor estilo de los films de género de algunas décadas atrás.

La protagonista principal, o sea la piscina, hace su aparición toda sucia, llena de hojas secas y cubierta por una loneta vieja, cuando Ray Waller, un ex jugador de béisbol y su familia, su esposa, su hija casi adolescente y el hijo pequeño, visitan la casa. La intención de la familia es comenzar una nueva vida, porque a Ray se le diagnosticó esclerosis múltiple y debe hacer ejercicios diarios en el agua. Al comienzo todo parece indicar que ese lugar es casi un paraíso. La casa es amplia, tiene un parque y resulta ideal para hacer reuniones y disfrutar de la piscina. Pero el primer atisbo de que algo raro sucede, aparece cuando la hija, una noche nada en la piscina e intenta encontrar un muñeco que olvidó su hermano. Al ubicarlo, un extraño objeto, similar a una mano de aspecto tétrico, parece retenerlo. Así se van sucediendo una serie de hechos que ponen en alerta, en especial a la madre, ya que el padre a medida que hace su rutina natatoria, comienza a manifestar un particular comportamiento. Alertada por estas situaciones, la madre, quizás la persona menos incrédula de la familia, comienza a hacer averiguaciones. Así se entera que el agua de la pileta proviene de un manantial cercano y que la familia anterior que habitó allí sufrió algunos incidentes, incluso se habla de algo maléfico.

Aguas siniestras es una historia que se defiende bien, a través de un suspenso algo ingenuo, al estilo de La dama del agua, del siempre cuestionado M.Night Shyamalan. Pero al contar con que uno de los productores es James Wan, tiene algunas imágenes que recuerdan a la temible figura de Jigsaw, el monstruo de la saga Saw, de la que Wan fue responsable.
Los guionistas apelaron a ciertos terrores primarios, que, digamos, parecen percibirse a través de la música, como si una presencia omnisciente al estilo del icónico Tiburón, de Spielberg se acercara. Imágenes proyectadas en el agua que luego se desvanecen, o juegos entre los personajes que parecen provocados no por ellos, sino por una entidad que los obliga, son parte del relato. El director Bryce McGuire, diseñó una serie de climas que sostienen con cierta inquietud la trama. La adaptación de la familia a la casa, sus vecinos y la relación de los niños con la escuela, o el tener que lidiar con lo que esconde el fondo de la pileta, son parte de un guión que entretiene y provoca algunos sustos.
Título original: Night Swim Dirección: Bryce McGuire Guión: Bryce McGuire y Rod Blackhurst Intérpretes: Wyatt Russell, Kerry Condon, Amélie Hoeferle, Gavin Warren, Jodi Long Origen: Estados Unidos, Inglaterra (2024) Duración: 98’ Publicada en Diario Perfil
