Cuando Heathcliff le dice a Cathy “Puedo seguirte como un perro hasta el fin del mundo”, está sellando un futuro, en el que parece no tener cabida la razón, sino la pasión y, hasta quizás, la venganza. El, ha sido adoptado, y ella es su hermanastra. Maltratado por el hermano de ella, es tosco, intenso, fuerte y huraño, pero eso qué, quizás contrasta con la fragilidad de la muchacha, es lo que los convierte en uno para el otro.

La inglesa Emily Bronte escribió su única novela en 1847. Ella, igual que sus hermanas se sirvió de la literatura para dar forma a sentimientos y deseos, que no les estaban permitidos a las damas en esa época. Una actriz y directora, como la también inglesa, Emerald Fennell no podía permanecer indiferente a esa novela clásica que ha tenido innumerables versiones en cine y hasta una serie. Creemos que hay otra versión, pero una de las primeras trasladada al cine fue la de 1939, por William Wyler, el director de clásicos como Ben-Hur y La princesa que quería vivir. Aquella Cumbres… la protagonizaron Laurence Olivier y Merle Oberon.
Quizás el film anterior de Emerald Fennell, una actriz y cineasta de carácter que no teme a los desafíos éticos, ni estéticos (como actriz hizo el papel de Camila Parker Bowles en la serie The Crown) y mucho menos luego de dirigir un film como Saltburn (2023), sobre la perversión, el deseo y el sexo protagonizado por un estudiante de clase alta (Jacob Elordi), que invita a la mansión familiar a un compañero proveniente de los barrios bajos.

Lo cierto es que esta Cumbres borrascosas, no es el ideal para los puristas, que exigen que un clásico debe ser fiel, a los postulados de quién lo escribió en su época. Y tampoco es cierto que una directora, excelente conocedora del oficio de actriz y realizadora, haya traicionado “la íntima confesión” de deseos y sufrimientos callados de una de las hermanas Bronte.

Emerald Fennell da a luz un parto ético y estético en el que incluye, quizás, los deseos más reprimidos de las Bronte, aquellos que se callan, pero estallan en el corazón y en el cuerpo y se silencian porque es algo de lo que no se puede hablar. De modo que aplausos para esta cineasta que, apelando a la estética del romanticismo gótico, sugiere más de lo que muestra, pero en ese sugerir, despierta los más recónditos sentimientos de perversión, qué, quizás podrían vivirse “calladamente”, en los ventosos páramos de la campiña inglesa. La cineasta contó con la extraordinaria fotografía de Linus Sandgren para jugar con los claroscuros, que sostienen y definen por decirlo así, los sentimientos más oscuros y malvados de estos personajes, que juegan con dedos, con manos, con gestos, con torsos, con fluidos indescifrables, con miradas que parecen querer ilustrar el instinto más puro de los deseos y de la venganza magistralmente ideada, calculada.
Margot Robbie (a la que la Fennell acompañó como actriz en la inolvidable Barbie) y Jacob Elordi se divierten y comprometen en dos papeles que parecen ideados a la medida de sus circunstancias. Se repite, éste no es un film apto puristas de los clásicos.
Calificación: Muy buena
Juan Carlos Fontana (publicada en diario Perfil)
Ficha técnica:
Cumbres borrascosas. Título original: Wuthering Heights. Dirección y guión: Emerald Fennell, sobre la novela de Emily Bronte. Intérpretes: Margot Robbie, Jacob Elordi, Hong Chau. Origen: Gran Bretaña y Estados Unidos (2026). Duración: 136’. Gentileza Warner.
