Se dice que Oliver Laxe (Paris, 1982), hijo de españoles, es representante del
Novo Cine Gallego, en el que sus cineastas intentan despojarse de contextos
ideológicos que cosifican la existencia humana, para ir en la búsqueda de
nuevos caminos. Así lo expone el mismo Laxe en sus dos films anteriores: Lo
que arde (2019) y Mimosas (2016). Estos y el actual, puede decirse, son tres
road-movies, porque sus personajes están siempre en tránsito.
Totalmente ajenos a ese ámbito, un padre y su hijo adolescente, se mezclan
entre la gente que baila casi hipnóticamente música electrónica, en una
multitudinaria rave, que se realiza en una inhóspita zona del desierto
marroquí. Luis, el padre y su hijo Esteban, llevan en sus manos la foto de una
chica de unos veinte años, con la leyenda Missing. Luis y Esteban buscan a la
hija y hermana desaparecida que según dicen, la última vez que tuvieron
noticias había concurrido a un evento similar.

Mientras un público de lo más diverso, bailan como zombies, esa música
reverberante, machacona, casi hipnótica que suena por los parlantes, Luis y
Esteban observan casi sin entender. Sólo albergan la esperanza de encontrar
a la chica en esa u otra rave. Padre e hijo son como espíritus en tránsito, cuyo
único objetivo es resistir y encontrar a la muchacha. De pronto la música se
detiene, varios camiones con soldados irrumpen en el lugar, y “arrean” a la
mayoría. Muchos logran escapar en sus propios vehículos: combis,
camionetas, camiones pesados. El rumor es que estalló la Tercera Guerra
Mundial. Luis y Esteban deciden seguir a un grupo de cuatro, dos hombres y
dos mujeres. Ellos se dirigen a otra rave y padre e hijo los siguen por caminos
tan arriesgados, como poco transitados para esquivar a las tropas
marroquíes. Se hacen amigos, se cuidan, pero eso parece no alcanzar para
que irrumpan situaciones inevitables.

El destino de cada uno se vuelve incierto y la vida finita. Las imágenes se
suceden, casi sin diálogos. De pronto, hombres en moto, como si fueran
apariciones, intentan negociar bidones de nafta. Les compran y siguen. El
Contingente atraviesa curvas estrechas. En ese desierto de tierra seca, están
enterradas minas antipersonas, que se van a cobrar las primeras víctimas. El
viaje continúa ya no es hacia la próxima rave, sino hacia la preservación de la
vida humana. ¿Podrán? Oliver Laxe va enhebrando escenas, casi sin diálogos,
los silencios, las miradas, las acciones y lo imprevisto habla por sí mismos. Lo
suyo no es juzgar, sino lo imprevisible del destino, lo inasible de unas vidas,
en las que parece no tener lugar la esperanza. El director no esquiva cierta
poesía trágica que hilvana sus escenas. Sus imágenes resplandecen en un
vigor narrativo que desconcierta. Pero atrapan.
Premio del Jurado en Cannes, Sirat tiene la esperanza de ganar el Oscar a
Mejor película extranjera y Mejor sonido. Su título para el islamismo significa:
“que para alcanzar el paraíso se debe cruzar un puente tendido sobre el infierno
que es extremadamente fino y peligroso”.
Calificación: Muy buena (publicada en diario Perfil)
Juan Carlos Fontana

Ficha técnica:
SIRAT. TRANCE EN EL DESIERTO. Título original: Sirat. Dirección: Oliver Laxe. Guión: Santiago Fillol y Oliver Laxe. Intérpretes: Sergi López, Bruno Nuñez Arjona, Stefania Gadda. Origen: España y Francia (2025). Duración: 115’. Gentileza Cinetopía.
