El uruguayo Gabriel Calderón sacude con ganas la cartelera teatral porteña con su “Uz, el pueblo”, una comedia negra, espejo distorsionado de una sociedad xenófoba e intolerante.

“Dios…Dios… ¿mi Dios estás ahí? Ah!!!” dice Grace cuando sola en la cocina de su casa escucha una voz que le habla y dice ser Dios. Lo que Grace no sabe es que esa voz poco después le indicará que mate a uno de sus hijos.

Grace es un ama de casa, religiosa, madre y esposa, que concurre a la iglesia igual que la mayoría de los habitantes de Uz. La diferencia es que a ella el Señor de los Cielos decide poner  a prueba su fe y le da una orden difícil de cumplir.

Aunque Grace que es una buena creyente y capaz de eso y mucho más con tal de complacer a aquel que parece hablarle de un más allá y dice ser Dios, hará lo imposible sin importarle el precio, para complacerlo.

Silvina Bosco consigue verdaderos instantes de creación.

 

UN CROSS EN LA MANDIBULA

La pieza de Gabriel Calderón parte del libro de Job y adquiere el formato de una fábula burlesca que pone en cuestionamiento la moral de un pueblo, capaz de aniquilarse entre ellos mismos, o provocar un exterminio colectivo, al estar inmersos en su propio fanatismo e hipocresía.

Acá no se trata de “Fuenteovejuna” de Lope de Vega en la que pueblo se levanta contra el opresor, sino de mostrar un modelo de sociedad contemporánea xenófoba e intolerante que se niega a aceptar sus propios errores y cree que en nombre de una determinada religión, o creencia, puede cometer cualquier delito.

El autor parte de un modelo familiar -compuesto por la madre, el padre, el hijo cadete militar y una hija autista-, que a medida que avanza la historia se va distorsionando, hasta sorprender con un escalofriante e hilarante final, que impacta en el público como un cross en la mandíbula.

¿Por qué? Ocurre que Calderón como en las fábulas medievales incita a provocar la risa fácil, con escenas que en su trasfondo resulta de un alto impacto emocional y sensitivo, aunque de una comedia se trate.

Desde el bullying hasta la discriminación, o la pederastia, Calderón no deja de insertar en su texto, todo aquello capaz de reflejar a una sociedad enceguecida de soberbia y en extremo machista, aunque en verdad los géneros femeninos y masculinos son observados mediante el prisma de una distorsión en la que cabe una gran insatisfacción por ambas partes.

Es un valioso acierto que Calderón deposite en el personaje más débil la posibilidad de engañar, de urdir una mentira, que es aceptada como una verdad descabellada, pero verosímil para esa familia disfuncional que parece vivir inmersa en su propia irracionalidad.

Los hijos, Matías Odorico y Lucía Villanueva

 EFECTO CERTERO

Astuto y sagaz en su relato, el autor propone una serie de escenas de efecto certero en el espectador y lo hace consciente de su propio afán de provocación, Adhiriendo a ese punto de vista, Mateo Chiarino, el director, acierta en su intención de construir ese universo familiar apelando a la comedia casi brillante, a cierto tono de burla de los autos sacramentales, de tal modo que cada personaje, a medida que avanza el relato evoluciona hacia una expresividad interpretativa contenida y a la  vez intensa.

El director consigue a partir de las acciones y la gestual marcada a sus actores, momentos de gran intensidad que despiertan un mayor interés en la platea.  Aunque ayer en la función de estreno, los actores aún se mostraban algo inseguros  en sus papeles, Silvina Bosco, logra instantes de verdadera creación. Desde la dirección sería bueno subrayar una mayor intensidad a las escenas finales jugadas por Lucía Villanueva y Cecilia Cósero.

Un dato más sobre la pieza, indican que forma parte de la serie De las ciudades del autor y fue estrenada en 2006 en Montevideo. Gabriel Calderón, dramaturgo, actor y director conforma con Sergio Blanco (del que está en cartel en nuestra ciudad “Tebas Land”), la dupla de autores de teatro más vanguardistas del vecino país.

De Calderón se destaca que se vio su pieza “Mi muñequita (la farsa)”  en 2009, junto con dos piezas más, estrenadas en el Festival Internacional de Buenos Aires, de las que participó el también actor uruguayo Mateo Chiarino, que acá se animó a ocupar el papel de director de esta pieza que sin duda despertará cierta polémica en el público local.

Calificaciòn: Buena

Juan Carlos Fontana

“Uz, el pueblo”, de Gabriel Calderón. Actores: Silvina Bosco, Pablo Finamore, Matías Odorico, Lucía Villanueva, Agatha Fresco, Zuleika Esnal, Mucio Manchini, Mariano Càceres y Cecilia Cósero. Espacio Callejón, Humahuaca 3759, teléfono 4.862.1167. Los sábados a las 23.50. Venta de entradas por www.alternativateatral.com

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