“Rota”, la premiada pieza de Natalia Villamil resplandece a través de la puesta de Mariano Stolkiner y una actriz que roza la genialidad, Raquel Ameri.

Ni la inglesa Sara Kane con su obra “4.48 Psicosis” se atrevió a tanto. Natalia Villamil, la autora de “Rota” (pieza ganadora del Concurso Nacional de Obras de Teatro –dramaturgia escrita por mujeres- organizado y con edición publicada, junto a otras autoras, por el Instituto Nacional del Teatro), logra que su texto te deje paralizado en la platea. El relato de esa madre que describe su dolor, su casi enajenación ante el sufrimiento indescriptible que le deja la muerte de su hijo, él que previamente asesinó a su mujer, tiene la increíble virtud, si puede emplearse esta palabra, de hacer que los hombres recibamos la sensación de la más profunda vergüenza por nuestro propio género, sentados en la platea observando esta pieza.

“Rota” es lo que podría decirse una docuficción por su estilo, por su forma narrativa. No sabemos si la autora se valió de un hecho real concreto. Lo que sí sabemos, es que el suyo es uno de los más profundos homenajes a las mujeres que diariamente mueren asesinadas en todo el mundo. O de aquellas que sufren el más deshumanizado desprecio a su género, en los países en el que el patriarcado está aún demasiado lejos de cuestionarse.

El relato de Villamil se percibe en la piel. Es como una hojita de afeitar que de deja en carne viva, sin poder reaccionar cuando llega a su final y se es testigo de la redención de esa madre que se cuestiona por qué no supo enseñarle a su hijo como se trata a una mujer. A la vez que la protagonista recorre con crudeza los instantes previos al femicidio, también nos hace partícipes de su cuerpo hecho pedazos, destrozado por el maltrato recibido, cuando fue a pedir cuentas a la policía. O cuando ella misma nos relata el Vía Crucis en que se convirtió su vida y tomó conciencia que para ella, ni para su hijo hubo un instante, quizás de ternura, de percibir el hambre de sentirse acompañados por otro ser humano. Madre e hijo parecen haber cruzado el umbral de lo irracional que envuelve al ser humano, cuando ya no le quedan restos para soportar más sufrimiento, ni sojuzgamiento.

 

La puesta de “Rota” (obra ganadora del premio CTBA-Banco Ciudad) mostrada por Mariano Stolkiner tiene la virtud de convertirse en lo que es, un texto político, de denuncia –necesaria-, de homenaje. Stolkiner (que también resplandece en su tarea de director, como lo hizo en la anterior “El año de Ricardo”, de Angélica Liddell) despoja de cualquier intención figurativa, o naturalista a su escenario. Y al contrario lo cubre de una abstracción, en la que sólo un graffiti da cuenta de la síntesis de lo que se va a ver. Pero a la vez hace resplandecer el texto de Natalia Villamil a través de una hiperrealista actuación de Raquel Ameri, una actriz que se devora las palabras y te las escupe en la cara, para cerciorarse de que entiendas que te está hablando de un hecho de una crudeza que roza el paroxismo.

Raquel Ameri toma el texto, lo dosifica emocionalmente y no lo suelta, pareciera regocijarse en él.. Por instantes lo suyo se parece a una burla, una sutil bufonada, o una mueca indescriptible ante las heridas que narra. Ameri, una intérprete tan valiosa, como inclasificable, inquieta con ese ´masticar` y escupir cada palabra, con sus silencios. Cuán si fuera una esfinge, que se planta en el escenario y no se mueve, sólo te ilumina con su genialidad de actriz, se la observa circundada por unos tubos rojos, que parecieran transformarla en una Madonna de incandescente y brutal belleza. Esta protagonista recuerda tanto a la protagonista de “Madre e hijo”, de Aleksandr Sokurov, como a la Nancy, de “Sid y Nancy”, de Alex Cox. En las que ambos personajes no tenían retorno. Sus vidas fueron atravesadas por una imbatible deshumanización.

“Rota” de Natalia Villamil es una de esas obras que deben atesorarse como únicas. Su descripción de los hechos, los detalles con los que impregna las situaciones los describe con una sordidez minuciosamente estudiada. De allí que su estilo se define a partir de un poética que se regocija en el detalle y mediante una pulcritud narrativa, que recuerda al mítico Roberto Arlt cuando describe cómo mató a la Bizca, en un acto de extremo y premeditado enceguecimiento animal.

La ambientación sonora y la música de Rafael Sucheras, junto al diseño escenográfico de Magalí Acha y el montaje escénico de Mariano Stolkiner, le otorgan a esta pieza, el nocturno clima de un western tan áspero y melancólico, como cuando se observan las cenizas que se apagan y sólo las estrellas parecen iluminar la noche y sus fantasmas.

Calificación: Muy buena

Juan Carlos Fontana

Ficha técnica:

“Rota”. Autora: Natalia Villamil. Intérprete: Raquel Ameri. Dirección: Mariano Stolkiner. Una creación de El Balcón de Meursault, Compañía del Teatro El Extranjero. Vestuario y diseño de escenografía: Magali Acha. Diseño de luces: Julio López. Diseño sonoro y música original: Rafael Sucheras. Producción ejecutiva: Eleonora Di Bello. Colaboración artística: Magdalena Huberman. Fotografía: Guido Piotrkowski. Teatro: El extranjero, Valentín Gómez 3380. Funciones: sábados, a las 20. Duración: 60 minutos. Localidades: $1.000.- por www.alternativateatral.

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