Angelina Jolie -puede obtener su tercer Oscar-, con este protagónico, que, conmueve hasta las lágrimas, en su papel de María Callas, en los últimos instantes de su vida. Cuando perdió su voz e intenta recuperarla en vano, mientras su médico le dice: “la voz no va a regresar, está en el cielo y en su millón de discos”. El guión de Steven Knight -el mismo que escribió Spencer, sobre Diana, de Gales, que también dirigió Larraín-, transcurre en 1977, en París. Cuando la Callas, casi en soledad, sólo acompañada por su fiel mayordomo y su cocinera (magistrales Pierfrancesco Favino y Alba Rohrwacher), vive inmersa en el dolor de sus recuerdos y fantasmas del pasado (sus actuaciones, Aristóteles Onassis, el gran amor de su vida, que la dejó por Jackie Kennedy y su infancia, cuando era despreciada por su madre, porque era una chica con sobrepeso).
Con esta biopic y Jackie (su film de 2016), el chileno Larraín cierra su trilogía sobre tres mujeres, íconos de la historia del siglo XX, en instantes definitorios de sus vidas.

La actual biopic dedicada a la Callas, es un film de una gran teatralidad en sus escenas, muchas de ellas ambientadas en el palacio francés en el que vive la Callas, o en los escenarios de grandes teatros. Con gran habilidad y destreza fílmica, el director narra cómodamente, con la ayuda de un exacto clima apoyado en la iluminación, que le otorgan un agudo dramatismo a las secuencias, instantes culminantes en la vida de La Divina. Sus composiciones espaciales, con acertada distribución de los intérpretes en los cuadros, subrayan el intenso dramatismo inmerso en cada secuencia. Ninguna tiene desperdicio. Una Callas intolerante, despreciativa hacia los otros, contrasta con la mujer débil y vencida que ya no puede hacer “callar” las voces que la persiguen en sus sueños y le hablan de su pasado, convirtiendo su presente en intolerable. La paciencia de quienes la rodean y a la vez tienen que soportar su indomable carácter. Todo está registrado, incluso, cuando ella pasea por las calles de París, con el desesperado deseo de ser reconocida, adulada.

Jolie que estudió largos meses canto lírico, ensambla su voz haciendo mímica sobre la voz grabada de la diva real, que le dio vida con su voz única, a la protagonista de La Traviata, Carmen, Ana Bolena, Norma. Jolie, concreta un trabajo de introspección emocional, que se apoya en sobrios y certeros detalles, los que exaltan una interpretación magistral. Los fragmentos finales con escenas de la Callas real, cierran este film, se diría superior a Callas Forever (2002), que dirigió Franco Zeffirelli, con Fanny Ardant. Se recuerda que, en 1996, en el Maipo, Norma Aleandro, hizo de la soprano griega, en la obra Master Class, de Terrence McNally. A su vez Pasolini dirigió a María Callas, en el film Medea (1969).

Calificación: Muy buena (publicada en diario Perfil)
Juan Carlos Fontana
Ficha técnica: María Callas. Título original: Maria. Dirección: Pablo Larraín. Guión: Steven Knight. Intérpretes: Angelina Jolie, Pierfrancesco Favino y Alba Rohrwacher. Origen: Italia, Alemania, Chile y Estados Unidos (2024). Duración: 124’. Gentileza Diamond Films
