“Los que se quedan”. Una Navidad con amigos inesperados

Es una de esas películas en las que la frustración y el desconsuelo que envuelve a sus personajes, podrían definirla como un melodrama. Sin embargo, no lo es. Maestro en saber guiar a sus intérpretes por las aristas más sensibles de la emoción, el director Alexander Payne consigue que quizás una acción, en la que la ira o la impotencia, es lo que mejor ilustra un sentimiento, una situación, termine despertando la risa en el público. O logre que una mirada de ternura asome en el personaje más abatido. Acá a los tres protagonistas, tan disímiles ellos, los define la impotencia de algo que no han podido manejar en su vida, o los sorprendió de golpe. Por tópicos similares atraviesan los personajes de otras dos películas muy interesantes de Payne, Entre copas (2004), también con Paul Giamatti y Nebraska (2014). En los que como al profesor Paul Hunham (Giamatti), Mary, la cocinera (Da’Vine Joy Randolph), o el quinceañero Angus Tully (Dominic Sessa), se ven enfrentados a rearmarse emocionalmente para continuar, luego de que un hecho inesperado les terminó provocando instantes de odio, o de un intenso dolor interior.

El film transcurre en los ´70 y su exquisitez ambiental, su vestuario y detalles convierten a la producción en un película admirable y muy agradable de ver. La acción tiene lugar en un lujoso establecimiento estudiantil, al que concurren hijos de senadores, políticos y millonarios. Allí, Paul Hunham, es un profesor que encuentra un placer morboso en aplazar a sus alumnos, más aún a sabiendas de que sus padres -benefactores del lugar- lo consideran inaceptable. Pero él se empecina igual. Hosco, huraño, siempre con una ácida contestación hacia los educandos, Hunham es un hombre solitario, hasta sus colegas lo detestan. Pero él sigue allí, es bueno en lo suyo y su humor ácido a veces arranca alguna sonrisa, como sucede con la jefa de cocina Mary, a la que le mataron al hijo en la guerra de Vietnam. El trio se completa con Angus Tully, un pibe, cuyo padre está en un psiquiátrico y su madre y su nueva pareja, no parecen nada dispuestos a que el joven pase las Navidades con ellos en ese viaje que casi es de luna de miel. De modo que Mary, Paul y Angus, se ven obligados a quedarse en la casa de estudios a pasar esas vacaciones de invierno que incluyen Navidad y Año Nuevo. Allí tendrán que aprender a aceptarse, a convivir. Angus pasará del rotundo desprecio que siente por su profesor, a acompañarlo a una librería y a terminar aceptándolo y escuchándolo. Mary irá a ver a su hermana que tiene una niña recién nacida y Hunham, casi sin darse cuenta tomará una decisión a favor de alguien, que hasta él mismo se sorprende. Los tres casi sin querer pasarán la Navidad juntos, algo que jamás lo hubieran imaginado.

La historia es intensa, visceral y nada complaciente, pero es uno de esos films en el que sus personajes pasan a formar algo así como una “familia” inesperada y a disfrutar instantes, hasta con sonrisas, aunque luego no se vean más. Es una caricia fílmica para tiempos de derrotas.

Título original: The Holdovers Dirección: Alexander Payne Guión: David Hemingson Intérpretes: Paul Giamatti, Da’Vine Joy Randolph y Dominic Sessa Origen: Estados Unidos (2024) Duración: 133’
Publicada en Diario Perfil

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