“Wish: El poder de los deseos” Los 100 de la Disney y la lucha por los deseos propios y ajenos

Disney cumple 100 años y lo festeja de una manera curiosa. Propone una fábula sobre un rey no demasiado confiable y explica que se debe luchar por los deseos propios y ajenos.

En esta fábula que parece aludir a una lectura típica de los gobiernos totalitarios, más aún a aquellos pegados a los dictámenes del marketing, Disney ubica a dos curiosos e interesantes protagonistas. Ella es Asha, una joven soñadora e idealista. El, es un malvado rey, llamado, nada menos, que El Magnífico. El hombre con el estilo de villanos a lo Cruella De Vil, o El capitán Garfio, tiene la virtud de ser un poco seductor y algo vanidoso.

La acción transcurre en la isla de Rosas, en el Mediterráneo. En ese lugar cuando alguien cumple los 18, si quiere, le puede entregar a El Magnífico sus deseos. Este los guarda en una brillante esfera de color azul y luego cuando el que le entregó su deseo se lo solicita, el rey accede a entregárselo, al menos eso es lo que dicen todos.

Asha logra llegar al monarca ya que aspira a ser aprendiz de su reinado. Quiere conocerlo de primera mano para saber cómo maneja el tema de los deseos. Lo que parece descubrir Asha es que el carilindo rey, es un poco tramposo. Y lo que pocos saben es que esos deseos o sueños, la mayoría de las veces terminan extraviándose. O cuando El Magnífico los considera algo dudosos o que pueden atentar contra él, los destruye.

La visita de Asha al rey, refiere a que la muchacha desea que Magnífico le conceda a su abuelo, a días de cumplir 100 años, el deseo que éste le entregó. Pero nada le será fácil a la luchadora Asha. Acá es cuando comienza lo más sustancioso de una historia, en la que la gigantesca franquicia de parques temáticos, que encierra todo un pasado, que comprende desde Blancanieves, a Bambi, intenta transmitir su mensaje de que el deseo se lo puede tener, pero de ahí a que se cumpla, o se conceda, no es tan fácil.

En formato de musical y con varios números coreográficos, de una exquisita paleta y gama de bien empleados colores, esta nueva película de Disney interesará a los más pequeños, se podría decir de hasta un poco más de diez años. A la vez que deleitará a sus padres, quizás, despertando recuerdos de viejas épocas. Desde las baladas, esas melodías que invitaban a soñar, tal vez, románticamente, o algo más movido con notas más rítmicas, el formato va definiendo su objetivo primero, o al menos el de los directores que también fueron los responsables de la exitosa Frozen, que es referirse a los deseos, como algo por lo que se debe luchar con ganas.

Quizás se esperaba más de este film aniversario, pero eso no quita que aporte entretenimiento, aunque quizás carezca de una mayor definición en sus personajes, o imprimirles caracteres más sustanciosos emocionalmente. Pero lo hecho ya está y quizás muchos encuentren en estas criaturas reminiscencias de viejos “amigos” como el querible Bambi o Peter Pan. Un buen uso del CGI, sumado a una textura digital que recuerda a los acuarelados personajes de la primera época cierran una propuesta de la que se esperaba algo más creativo.

Título original: Wish Animación. Dirección: Chris Buck, Fawn Veera Sunthorn Guión: Jennifer Lee, Allison Moore y Chris Buck Con las voces de: Ariana DeBose, Chris Pine, Alan Tudyk y Angelique Cabral Origen: Estados Unidos (2023) Duración: 95’ Publicada en Diario Perfil

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