Eran los años ´80, cuando Il Napoli contrató a Maradona por 8 millones de Euros y el inolvidable `10` trajo felicidad a los napolitanos que vitoreaban cada gol del argentino, sentados en sus balcones. Un sentimental homenaje al cine italiano propone Paolo Sorrentino (La gran belleza, 2013) con este film, una autobiografía ficcional sobre su vida, que atraviesa los años de su adolescencia en Nápoles, hasta el trágico accidente en el que perdió a sus padres y quedó huérfano junto a su hermano y su hermana.

El cineasta recibió 4 premios en el Festival de Venecia (entre ellos, el del Jurado y el Marcello Mastroianni al mejor actor: Filippo Scotti, alter ego del cineasta), por esta producción en la cuenta la historia de su disfuncional familia, en la que su madre (admirable Teresa Saponangelo) hace continuas bromas para disimular que su marido le es infiel.

Con un estilo en el que utiliza el gran angular, cámaras picadas o planos secuencia, Sorrentino se regocija en recrear, en parte, ese cine italiano que se convirtió en historia. El que con dolor, emoción, ironía y un humor pícaro, e ingenuamente erótico conmovió a las plateas del mundo, con films como Amarcord, Venga a tomar el café a casa, o Feos, sucios y malos. Aunque su paleta de climas es más refinada y recrea ambientaciones con toques barrocos y hasta surrealistas, el artista no pierde su horizonte en diseñar personajes típicos como el de la tía Patrizia (notable Luisa Raniere), que recuerda a la Gradisca, de Amarcord. O el esperpéntico personaje de la baronesa Focale, que invita a debutar sexualmente al joven Fabietto, cuando le propone que “le cepille el superchocho”. El director se deja arrastrar por una poética sin pruritos a la hora de idear homenajes. Así elabora una escena en la que el hermano de Fabietto asiste a un casting con Fellini (bien podría ser durante el rodaje de La ciudad de las mujeres, 1980) y cuenta que el genio de La Stradale dice a una periodista que “el cine no sirve para nada, pero es una distracción, porque la realidad es vulgar”. Con estas anécdotas, el director, va modelando la imagen de su alter ego, Fabietto, que luego de perder a sus padres, se encapricha en estudiar cine y con ese fin viaja a Roma. En ese Nápoles, en el que se extraña la presencia de Sofía Loren, Paolo Sorrentino vuelve a hacer partícipes al público de su amor al cine, a través de las aventuras de un joven, él mismo personificado por un actor, que en su camino a la adultez, tuvo que aprender a perder sus temores y enfrentarse a no pocas dudas existenciales.
Calificación: Muy buena
Juan Carlos Fontana
Ficha técnica:
FUE LA MANO DE DIOS. Título original: E Stata la mano di dio. En inglés: The hand of god. Dirección y guión: Paolo Sorrentino. Intérpretes: Filippo Scotti, Toni Servillo, Teresa Saponangelo, Marlon Joubert, Luisa Ranieri, Renato Carpentieri, Massimiliano Gallo. Origen: Italia (2021). Duración: 130 minutos. Plataforma: Netflix. Crédito: GZA NETFLIX
