“Ferrari”. Enzo Ferrari y una vida marcada por la ambición y la tragedia

En el `56 nuestro campeón de Fórmula 1, Juan Manuel Fangio, corrió para Ferrari. Pero en el `57 se fue a Maserati. Ese año fue uno de los más complicados para uno de los zares de la automovilística Enzo Ferrari. No sólo tuvo que convocar nuevos corredores, los que para peor ninguno lo convencía. Sino que le habían anunciado qué si su fábrica no continuaba invirtiendo en la fabricación de autos, no sólo de carrera, se iría a la quiebra. Enzo era un hombre de carácter, bastante poco sociable, intolerante y exigente hasta para dar consejos nada benevolentes a los pilotos de sus autos de carrera, a los que les decía que la consigna: es ganar. Si van dos máquinas rozándose y sólo puede pasar una, hay que apretar el acelerador y cruzar. Lo que le ocurra al otro no era considerado un problema para la escudería Ferrari.

El nacido en Chicago, Michael Mann (81), tenía en carpeta esta biopic sobre Enzo Ferrari, basada en el libro The Man, The Cars, The Races, The Machine, del periodista deportivo Brock Yates, desde el 2000. Primero estaba previsto que iba a protagonizar al magnate de los autos, Christian Bale, luego Hugh Jackman. Hasta que, en 2022, se subió al proyecto Adam Driver, Penélope Cruz y Shailene Woodley y con éstos a bordo se concretó un film, inmerso en la biopic de un hombre marcado por la muerte, a la que parecía no temerle, pero rondaba su vida. Su gran enemigo, Ferrari, lo tenía en casa y era su propia mujer Laura (una exultante Penélope Cruz -en este film y en Los márgenes (Netflix), son los dos en los que la actriz demuestra su potencia dramática y se la ha afeado como nunca. En Ferrari, logra una caracterización que recuerda a la irascible y muy respetada Anna Magnani). No sabemos si en la realidad fue así, pero la película de Mann, deja al personaje de Laura, como el causante de todos los males de Ferrari, ya que además de esposa, era su socia y le cortaba todos los posibles caminos para aceptar inversiones nuevas. Además, el único hijo de la pareja murió trágicamente, y eso destruyó el matrimonio. De allí que esta biopic con elementos ficcionales adquiera matices de una ópera trágica, que recuerda a La Traviata, de Verdi, en la que la hipocresía social obliga a disimular conflictos morales. Ferrari tenía una amante y muy joven, con la que tuvo un hijo de él, que nunca quiso reconocer por temor a la venganza de Laura.

La película es un enorme friso trágico familiar, en el que la pasión por el automovilismo adquiere su mayor vigor y demuestra estar excelentemente filmada cuando se corre la Millie Miglia italiana. Con un Adam Driver un poco áspero y duro para el papel de Ferrari, el resto del equipo es casi excelente. En un pequeño papel de piloto aparece Patrick Dempsey (el Dr. Shepherd, de Anatomía de Grey), del que se dice que además de actor es piloto de carreras. Con matices expresionistas, escenas breves, acertados diálogos, una cámara ágil y vibrante en las tomas de los autos, es un atractivo y laberíntico relato de un dramatismo que atrapa, aunque quizás podría haber tenido una menor duración.

Título original: Ferrari Dirección: Michael Mann Guión: Troy Kennedy Martin y Brock Yates Intérpretes: Adam Driver, Penélope Cruz, Shailene Woodley, Patrick Dempsey Origen: Estados Unidos, Inglaterra, Italia, China (2023) Duración: 130’ Publicada en Diario Perfil

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