Suponemos que tal vez porque le trajo recuerdos de su viejo film clase B, Evil Dead (1981), Sam Raimi decidió ponerse la camiseta de productor y le dio luz verde a esta opera prima del alemán Moritz Mohr.

Ambientada en una supuesta república distópica, gobernada por una sanguinaria matriarca, conocida como Hilda Van der Koy, el joven Boy, es testigo de cómo la sanguinaria mujer ordena matar frente a sus ojos a su madre y su hermana. El muchacho que a partir de ese instante queda sordo y mudo, termina en las tierras de un chamán que lo entrena en artes marciales, manejos de cuchillos y cuántas armas cortantes haya. Sumado a acrobáticas cabriolas que le permiten vencer al enemigo y convertirlo en un manojo de vísceras, huesos rotos y un gran charco de sangre.

Contra todos hereda el viejo argumento de las pandillas callejeras enfrentadas, al estilo una película como El odio (1995), en la que sus integrantes intentan dar cauce a su ira, o venganza, y se enredan en una sucesión de peleas con armas cortantes, patadas y peleas a puño limpio. Pero lo cierto es que, si bien el film retoma esos postulados, acá lo que se intenta es construir anárquicamente un festín diabólico, que le permita al endiablado Boy, su protagonista, vengarse de las muertes inocentes de su hermana y su madre. Y para eso lo prepara ese chamán que se le cruzó en el camino. Ese anciano maestro oriental que lo entrena es tan despiadado y sanguinario, que se podría decir que hay secuencias, que son como si el famoso señor Miyaki de Karate Kid y su pupilo, luego de tomarse un ácido, deciden servir un buen banquete de sangre, vísceras y golpes, patadas y cuerpos que vuelan por el aire.

El mayor interés que despierta este film, luego de que el espectador se desayuna con una lluvia de sangre esparcida por toda la pantalla, es el carisma y las coreografías de peleas, luchas y enfrentamiento, a las que le otorga una atractiva personalidad, Bill Skarsgard. El actor de It, John Wick 4 y al que muy pronto lo tendremos en las nuevas versiones de El cuervo y Nosferatu, le aporta una interpretación al límite, llena de matices, en la que su cuerpo bien entrenado, le juega a favor y se convierte en la principal arma de su personaje. Mientras vive perseguido por el fantasma de su hermana muerta, la que le despierta una serie de sentimientos tan contradictorios, como el impulso constante de querer vengarse de ese ejército de asesinos, que responden a la líder de la distópica comarca.
Con secuencias y situaciones que heredan algunas de las premisas de Los juegos del hambre, Mortal Kombat, o La noche de la expiación, en las que todo vale, más instantes de satírica comedia negra, el guión, a propósito, no se preocupa en lo más mínimo en intentar hilvanar un argumento. Más bien se regocija en su bien diseñado festín sangriento, con ritmo de videojuego (con la diferencia que a éstos se los maneja al antojo de sus participantes) y un movimiento de cámara en mano, con continuos cortes de secuencias, que ni siquiera permiten disfrutar de las prodigiosas coreografías de las artes marciales.

Calificación: Buena (publicada en diario Perfil)
Ficha técnica:
CONTRA TODOS. Título original: Boy Kills World. Dirección: Moritz Mohr. Guión: Tyler Burton Smith, Arend Remmers y Moritz Mohr. Intérpretes: Bill Skarsgard, Famke Janssen, Jessica Rothe. Origen: Alemania, Sudáfrica y Estados Unidos (2024). Duración: 115’. Gentileza: BF Distribution.
