“Escarabajos”, de Pacho O`Donnell, una comedia negra tan inquietante, como perversa, que habla del abuso y la extorsión, como reflejo de un mundo deshumanizado.

Bajo su patina de mina bien, la señora acumula fideos y yerba mate, con tal de ver casi a diario al pibe del almacén. Mientras él, su marido, un rufián especulador y nada melancólico, acusa a la `patrona` de ser frígida, que en apariencia lo es, para esconder su indecorosa atracción por los pibes, a los que intenta conquistar con zungas azul pastel. Estas frases con aires tangueros sirven para definir esta comedia dramática y negra, que redefine con excelentes rasgos, el contexto de una sociedad tan deshumanizada como perversa.

¿La seducción histérica es parte de la retórica del abuso? Quizás este sea un interrogante que tiene que plantearse el público, al ser testigo de este triángulo con personajes, calculadoramente especuladores, y fríamente perversos, que acosan a un adolescente, al que engañan con la posibilidad de tener sexo y modificarle ese presente de ser uno más de un hogar pobre, de familia numerosa.

“Escarabajos” de Pacho O`Donnell se estrenó en agosto del ‘75, en el teatro Payró y la dirigió Hugo Urquijo. Esta nueva puesta es un homenaje al médico, psiquiatra y director de teatro, que falleció en 2020 y fue muy amigo de O`Donnell, médico como él, que comenzó a incursionar en el teatro gracias a su colega.

Esta es la primera pieza de O`Donnell que estrenó en ese año duro para la Argentina. En el ‘74 había muerto Perón, María Estela Martínez ocupaba la presidencia y al año siguiente la Argentina despertaba a una dictadura militar. La pieza en este aspecto es toda una síntesis de una Argentina que lucra con el engaño y la violencia disfrazada de buenas maneras, pero en su interior esconde una pulsión de muerte, que se disfraza de objeto utilitario hacia él, las o los otros.

Con gran lucidez O`Donnell muestra el retrato inquietante de una sociedad que ha perdido sus sueños de progreso, de evolución colectiva, para centrarse en el sálvese quien pueda. Aunque para eso, se utilice al otro engañosamente y más aún si es un inocente. El que en este caso es un adolescente, él qué por su propia historia y necesidad de salvarse, se presta gustoso, pero con suspicacia, al perverso juego de ese matrimonio de miserables especuladores, que fueron padres de un hijo, que primero dicen que está de viaje, luego que está loco, dejando al espectador con la duda constante si el muchacho no fue un desaparecido, como muy bien opinó al salir del teatro un colega amigo.

Juan Manuel Correa, Victoria Onetto, Nelson Rueda y Eloy Rossen, director y actores lograron construir un juego perfecto, macabro, pero vigente aún hoy. El mismo tiene un mecanismo de relojería, es frío y certero. Los sentimientos engañosos que asoman, intentan, sin lograrlo, esconder una crueldad premeditada, utilitaria hacia el otro. Los cuerpos en estos personajes, por instantes se observan inmersos en silencios y un desinterés que esconde el impudor, de querer y no poder poner en práctica sus sentimientos más oscuros.

Esa trinidad casi religiosa que conforma, la mujer, su esposo y el pibe de los mandados de un supermercado chino, se erigen en modelos de una sociedad, que intenta salvarse mediante instantes de una aparente felicidad, que le roban a las horas que conforman sus desgraciadas e impiadosas vidas.

El pequeño y estrecho espacio que sostiene a estos personajes, inmersos en una ambientación despojada, de objetos mínimos, permiten el lúcido desarrollo de un juego de interpretaciones casi coreográficas. Hay deseo, hay erotismo, hay una sugestiva sexualidad y el juego corporal de estos actores, tan exquisitamente y certeramente ensamblados por el director Juan Manuel Correa, convierten a la historia en un contexto tan perturbador, como simbólico, al ilustrar con rasgos tan sutiles, como sugestivos, ese engranaje que no deja de latir y forma parte de una sociedad en la que lo esencial parece ser gozar la violencia, el instante y que la rueda siga girando.

“Escarabajos” tiene elementos de la comedia negra, de una sutil farsa trágica, que exhibe a hombres y mujeres que conforman parte de esa fauna típica de un mundo cruel y deshumanizado, pero que en definitiva nos conmueven, porque encontramos en ellos, aunque lo neguemos rasgos, instantes, de nuestra propia existencia, que nos negamos a admitir. En estos aspectos O`Donnell parece un muy digno heredero de un autor como Joe Orton, el de “Atendiendo al Sr. Sloane”, que el siempre recordado Alberto Ure representó ¿hacia cuántas décadas atrás? y se acerca más precisamente a los juegos perversos de otra pieza de Orton, como “El rufián en la escalera” (1964) en la que sus personajes, se mueven a través de una especie de danza tan oscura como siniestra.

Acá Victoria Onetto, resplandece como actriz en ese rol de una mujer imposibilitada de disfrutar, aunque el deseo exacerba sus fibras más sensibles. La actriz le aporta a esa esposa, con aires de modelo de pasarela, una inquietante personalidad, de movimientos tan sensuales como eléctricos, y a la vez de una frialdad que parece devorarla interiormente. Nelson Rueda, le diseñó una excelente y exquisita actitud a ese extorsionador tan frío y calculador, como frustrado en esa marea de deseos que no logra encausar -porque así lo requiere el personaje- y los traduce a través de una violencia contenida, a la que el actor le aporta la inteligencia de un misterio que te atrapa al observarlo en sus movimientos, en sus silencios ahogados de impulsos que intentan encontrar un cauce sin lograrlo. Eloy Rossen, en el papel del adolescente, consigue una sensible y conmovedora semblanza de ese niño-hombre que le tocó en suerte y se deja arrastrar en medio de ese mar de deseos y violencia de esta pareja, que lo atrapa como en una telaraña, lo aturde y lo atrae sin saber muy bien por qué.

Demás está decir que la dirección de Juan Manuel Correa es soberbia en el exquisito cincelado de dar a conocer un trío de personajes, a los que ha guiado a través de un premeditado y sensual universo, que conmueve al espectador. Lo atrae como un imán, que no puede dejar de observar el misterio y los aspectos más sombríos que esconden cada uno de ellos y que en la pasividad de la platea, intenta descifrar esa amplia gama de sensorialidad y emociones que esconden cada una de estas criaturas. Por lo dicho no queda otra, que decir aplausos señoras y señores!!! Por permitirse disfrutar en escena de tan paroxístico universo.

 

Calificación: Muy Buena

Juan Carlos Fontana

Ficha técnica:

Escarabajos. Autor: Pacho O`Donnell. Dirección: Juan Manuel Correa. Intérpretes: Victoria Onetto, Eloy Rossen, Nelson Rueda. Vestuario: Francisco Gorjón. Escenografía: Héctor Calmet. Iluminación: Ana Heilpern. Diseño sonoro: Nacho Esbó. Sala: Centro Cultural de la Cooperación, Corrientes 1543. Funciones: sábados, a las 20. Duración: 60 minutos. Entradas: $8.000.- x alternativateatral.com.ar o en boletería Centro de la Cooperación.

 

 

RSS
Suscribirse
Facebook
Facebook
X (Twitter)
Visit Us
Instagram