Nacido en Georgia, en 1963, Steven Soderbergh ha cimentado su fama a través de un formato tan disruptivo, como sorprendente. De allí, que siempre hay cierta expectación cuando aparece un nuevo film suyo. Entre sus inolvidables productos, se destaca la trilogía de Ocean’s Eleven, Trafic, Erin Brockovich, Magic Mike, sin obviar las dos últimas Kimi, sobre una agarofóbica empleada de una empresa tecnológica y Presencia, terror psicológico, con Lucy Liu. Con Código negro, el cineasta realiza un interesante giro dramático, para contar una de espionaje en el más alto nivel. Lo curioso es que lo hace apelando no a la acción al estilo Bond, sino a la más absoluta quietud y una tensión dramática, que no deja de erizarte la piel, dado el nivel de entrega de algunos de sus protagonistas. Ellos son los siempre sorprendentes Cate Blanchett y Michael Fassbender, a los que acá se suma Marisa Abela (la chica que compraba comida y café en la serie Industry) y Naomie Harris, que hace de una eficaz y arriesgada psicóloga. Sin obviar en un papel breve, pero de una muy efectiva tensión dramática, a Pierce Brosnan, cuya aparición es más un cameo, que un protagónico.
Blanchett y Fassbender ya habían trabajado con Soderbergh en Intriga en Berlín, la primera y Haywire, el segundo. Y volvieron a reincidir acá como una pareja de agentes de inteligencia, que trabajan para el gobierno y además está casados. Ellos son una especie de pareja simbiótica, que se mueve en los niveles de una altísima sofisticación y esparciendo un derroche de glamour, nada afectado, sino con la más absoluta naturalidad, a través de silencios cargados de tensión. Lo cierto es que verlos recuerda a las modelos de alta costura de las semanas de la moda de Milán.
Se dice que Soderbergh tuvo dudas si aceptar o no hacer esta película, cuando le acercó el guión su amigo y colega David Koepp, con el que habían hecho juntos Kimi y Presencia. Esto se debe quizás a que el film apela a una quietud exacerbada y a sutiles recursos típicos de films sobre la Guerra Fría. Silencios intensos, mínimos gestos, miradas que dicen más de lo que expresan las palabras y movimientos que esconden una tensión que parece que a alguno se le va a escapar un disparo en cualquier momento. Acá lo que hay es un derroche de juegos interpretativos y climas que apelan a inquietantes trucos dramáticos, apoyados por una fotografía y una iluminación por demás fascinantes. Las escasas palabras que se dicen los personajes, pegan como dardos calientes en los invitados a esa comida exquisita, en la que las acusaciones de unos a otros dichas en la mesa, adquieren tal desprecio, que pueden convertir el banquete en un mar de desperdicios.
El film es ideal para aquellos que se deleitan con diálogos concisos en exceso e inmersos en un mar de intrigas y símbolos, que por instantes vuelven algo confusa la trama. La puesta en escena de Soderbergh abusa de la quietud y los mínimos detalles, los que se vuelven algo herméticos para el espectador. No obstante, se disfruta de dos grandes artistas: Michael Fassbender y Cate Blanchett.
Calificación: Buena (publicada en diario Perfil)
Juan Carlos Fontana
Ficha técnica: Código negro. Título original: Black Bag. Dirección: Steven Soderbergh. Guión: David Koepp. Intérpretes: Michael Fassbender, Cate Blanchett, Gustaf Skarsgard, Marisa Abela, Naomie Harris, Pierce Brosnan. Origen: Estados Unidos (2025). Duración: 93’. Gentileza Universal.