Publicada en 1956, Zama, de Antonio Di Benedetto es considerada una novela insuperable en la literatura de América latina. Contada en primera persona, a modo de un soliloquio, detalla la travesía de don Diego de Zama, un letrado de la Corona española, que a fines del 1700 (el libro se divide en 1790, 1794 y 1799) y varado en el Gran Chaco, pasa sus días esperando que el gobernador le escriba una carta que le permita volver a reencontrarse con su familia.

TITANICA TAREA
La realizadora de La ciénaga asumió una titánica tarea al adaptar este libro y traducir en imágenes las narraciones de esa especie de héroe `mestizo` en el que se fue transformando Zama, al convivir y rechazar al mismo tiempo una cultura que no le pertenece, pero en la que a su vez, dejó su semilla, al tener un hijo con una indígena.
Martel “dialoga” con empecinado entusiasmo con la novela. Si Benedetto se regocijó en el deleite que produjo en sus lectores su escritura, la cineasta apostó a una constante estética pocas veces vista en el cine y acierta en su febril fascinación por recrear la vida de Diego de Zama, transformándolo en un incomprendido colonizador que no puede detener la decadencia que es capaz de provocarle el paso del tiempo, en tierras en las que sus indígenas aceptan con resignación los designios de un poder que los somete a sus más dispares caprichos.

RELATO ININTELIGIBLE
Esta es tal vez la película más preciosista de Martel, esa ha sido su mayor preocupación. La directora le exige al espectador seguir un relato que por momentos se vuelve ininteligible ante las distintas voces que parecen abrumar a ese Zama, al que Daniel Giménez Cacho, le aporta una misteriosa sensación de extrañeza a su personaje, que lo vuelve fascinante y austero a la vez.
Sólo que en esa discontinuidad de voces que pueblan las escenas, no siempre claras en lo que dicen y expresan, la muy bien resuelta fotografía, el vestuario y las locaciones se terminan devorando el extraordinario contenido de fábula taciturna de la novela, precisamente la que tanto ha despertado la admiración de los lectores del autor mendocino, admirado por Borges.

SENSUALIDAD Y EROTISMO
Pero lo cierto es que el cine tiene otro lenguaje y Martel logra apabullar al espectador con una misteriosa sensualidad y erotismo que define a parte de sus protagonistas. Sólo en el tramo final, un carácter de aventura, semejante a un western en el que se busca a un villano, despierta un mayor interés en el espectador.

Calificación: Buena
Juan Carlos Fontana
Publicada en diario Perfil
Ficha técnica: “Zama”. Dirección y guión: Lucrecia Martel, adaptada de la novela de Antonio Di Benedetto. Intérpretes: Daniel Giménez Cacho, Lola Dueñas, Matheus Nachtergaele, Juan Minujin, Rafael Spregelburd, Daniel Veronese y Juan Minujin. Origen: Argentina, España, Francia, Estados Unidos, entre otros (2017). Duración: 115´Fotos: Buena Vista.
