El director Jordan Peele (Nueva York, 1979) vuelve a quebrar los cánones de los géneros establecidos. Como en sus films anteriores, se burla del terror. Y lo hace mediante un guión, quizás, tan imperfecto, como perturbador, porque su intención es indagar en un elemento que el cine no investiga demasiado: la sugestión y lo que ésta puede provocar ante lo que no comprendemos. La película es incompleta, tiene mini situaciones que no cierran, escenas que no se sabe para qué las puso, pero su cóctel de western, de horror absurdo, en el que mezcla los tornados, con desapariciones de caballos que parecen escapar del demonio, u objetos que caen del cielo como si de basura tecnológica se tratara, logran provocar risa y desconcierto.

Esa suma de cosas sumerge a la película en un humor absurdo, sarcástico, en el que a Peele no le importa tomarse el tiempo suficiente para generar una escena de suspenso, o de intriga, mientras sus personajes y el público algo desconcertados, intentan descubrir ¿qué viene ahora?.

La tónica del film parece ser la improvisación, sin embargo todo está muy bien pensado. Pero para aclarar un poco, vamos a decir que luego de ganar el Oscar al mejor guión con ¡Huye! (2017), con la que Jordan Peele –también actor de Comedy Central– debutó, le siguió en 2019, la no tan lograda Nosotros. Para la actual, dice haberse inspirado en Encuentros cercanos del tercer tipo (Spielberg, 1977). Fanático del director, Peele también se da el lujo de querer imitar el suspenso de Tiburón, también de Spielberg, en esas escenas en que todo parecía tranquilo y de pronto la criatura acechaba y todo se convertía en pánico. Acá ocurre algo similar, pero el objeto a temer es una gigantesca nube que permanece estática en el cielo por varios días y despierta las sospechas en sus protagonistas, los hermanos Oj y Emerald. Ellos creen que esa nube esconde algo y tal vez tenga que ver con el objeto que cayó desde lo alto y golpeó en la cabeza de su padre, un hombre negro, como ellos, doble de riesgo y archifamoso, provocándole la muerte. Luego de esa desgracia los hermanos no saben cómo sostener el rancho familiar, en California. Lo primero que se les ocurre es asociarse con el dueño japonés de un parque de diversiones, pero éste en uno de sus actos de terror circense al aire libre, por una extraña circunstancia que nadie logra explicar, termina desapareciendo él y sus 40 espectadores.

Por lo que a los hermanos Oj y Emerald –fantásticas las interpretaciones entre Daniel Kaluuya y Keke Palmer- se les ocurre la brillante idea de contratar a un documentalista, que parece tan perturbado como Herzog, en Fitzcarraldo, para documentar el fenómeno de un posible descenso de platos voladores y con esas imágenes ir al programa de Oprah y hacerse famosos. Aunque no todo sale tan perfecto y el final quizás deje con ganas de más al espectador. Lo cierto es que Peele toma al cine como un juego. Le gusta mostrar la trastienda de los trucos y reírse de él mismo y de los espectadores. Por lo que esta es una película para disfrutar o desechar.

Juan Carlos Fontana
(publicada en diario Perfil)
Calificación: Muy buena
Fucha Técnica
¡NOP! Título original: Nope. Dirección y guión: Jordan Peele. Intérpretes: Daniel Kaluuya, Keke Palmer, Steven Yeun, Michael Wincott y Brandon Perea. Origen: Estados Unidos/Japón (2022). Duración: 130’. Crédito: Universal.
