El iraní Jafar Panahi poco después de finalizar el rodaje de este film, en 2022, fue arrestado. Ya había ocurrido en 2010. Sólo que ahora por defender a dos colegas, las autoridades del gobierno decidieron cobrarle los 6 años que habían quedado pendientes anteriormente. A eso se suma el no poder filmar hasta 2030. No, obstante, Panahi siempre ha desafiado las leyes de su país y cada una de sus producciones han logrado cruzar las fronteras de Irán y han sido premiadas. No hay osos, ganó el Premio Especial del Jurado en Venecia y Taxi (2015), el Oso de Oro, en Berlín.
No hay osos hace referencia a un dicho popular que es el temor a la oscuridad, a qué alguien esté observándote, no sólo lo que haces, sino tu comportamiento, cómo expresas tus pensamientos, de tal modo que no atenten contra el régimen iraní. Lo cierto que como le dice un iraní a Jafar “en verdad acá no hay osos, pero en algún lugar están observando”.
Si en Taxi, el mismo Panahi hacía de un taxista que, mientras trasladaba a sus pasajeros les preguntaba sobre el país, sus vidas; en El círculo (2000) se ocupó del sometimiento a las mujeres iraníes. En No hay osos, su mirada se deposita sobre dos parejas y los habitantes de un pueblo iraní, ubicado en la frontera con Turquía. El desde la habitación que alquiló en el pueblo, dirige a un asistente de rodaje al otro lado de la frontera. El material filmado ya sea en directo, o luego para hacer su montaje, es observado por Jafar en una notebook. Hay que recordar que el director tiene prohibido filmar por varias décadas, por lo que sus rodajes son clandestinos. Por eso una noche que decide acercarse en un auto a la frontera con Turquía, no sabe cómo, casi es descubierto y las autoridades llaman al propietario de la habitación arrendada para pedirle datos de ese inquilino. De modo que aquello de No hay osos, no es tan así. En verdad hay osos observando los pasos de quienes les interesan. Y Jafar siempre a sido un disidente, un rompe reglas para denunciar las arbitrariedades del régimen. Pero en este film, ocurre algo que nunca había sucedido antes, Jafar Panahi, se enfrenta a los propios límites de sus compatriotas. Toma conciencia que sus creencias, quizás todavía son “demasiado primitivas”, cuando se lo acusa de haber tomado fotos a una pareja que no debía, porque la chica no estaba destinada a casarse con ese hombre, si la imagen comienza a circular, se corre el riesgo tal vez de un derramamiento de sangre entre familias. Lo cierto es que por este tema hasta se hace un consejo de ancianos y el Intendente del lugar que primero es amable, luego adquiere niveles de agresividad solapada. Paralelamente el film expone la conflictiva de otra pareja, en un pueblo de la frontera con Turquía, que quieren conseguir pasaportes falsos para irse a vivir a Europa.
El film poético, pero desangelado, deja a Panahi casi mudo enfrentado no sólo a intentar entender viejas tradiciones obsoletas, sino también a resolver ciertos idealismos por él cultivados. Un neorrealismo tosco y primitivo, es parte de este relato emotivo e intenso.
Título original: Khers Nist (No Bears) Dirección y guión: Jafar Panahi Interpretaciones: Jafar Panahi, Naser Hashemi, Vahid Mobaseri, Bakhtiyar Panjei, Mina Kavani y Reza Heydari Origen: Farsi (2022) Duración: 107’
Publicada en Diario Perfil
