«Anora», audaz, desenfadada y una actriz -Mickey Madison- que dedicó su Oscar a las trabajadoras sexuales

Al recibir Sean Baker, el director, la Palma de Oro a Mejor película, en el Festival de Cannes, su presidenta Greta Gerwig (Barbie, 2023), destacó lo inesperado de su relato. Y señaló: “Su cine recuerda a clásicos de Lubitsch y Howard Hawks”.

Baker es un apasionado del cine y hasta el presente se destacó por elegir personajes, e historias ambientadas en los márgenes de una sociedad democráticamente conservadora. Anora puede comparársela por su calidad, su desenfado y su osadía para tratar el sexo, con otro film de Baker: la estupenda Tangerine: chicas fabulosas (2019), referida a la comunidad transgénero. O Red Rocket (2021), sobre una estrella porno, tema que ya había abordado en Starlet (2012).

 

Al cineasta se lo admira en este film por su astucia, su coraje y la necesidad de crear un divertimento, que luego toma aristas más rígidas y oscuras, en las que desnuda contextos sociales irreversibles. Entre ellos, desnuda el machismo exacerbado de la comunidad rusa y su desprecio hacia las minorías. Tema que es expuesto con un alto voltaje de humor negro y en formato de comedia dramática irreverente, que le permite burlarse de un clásico como Cenicienta. A la vez que expone la cara más desagradable del desenlace de la taquillera Pretty Woman, aquel film inolvidable con Richard Gere y Julia Roberts.

Para Sean Baker lo esencial es que el público vea sus films en pantalla grande. Y Anora, superó con creces la posibilidad de continuar más de una semana en cartel en las salas de su país. A esto se debe, quizás, un estilo que siempre va cuesta arriba. Quizás pueda trabarse en algún tramo, o dilatarse un poco el ritmo, pero eso no logra debilitar la atención del público. Su cine exige una atención plena, porque es tal la arbitrariedad, y lo inesperado de las arriesgadas y audaces escenas que juegan sus personajes, que es imposible quitarles la vista de encima.

Dos elementos atrapan al que observa: la entrega y la espontaneidad nada acartonada de sus intérpretes. Comenzando por la extraordinaria actuación de Mickey Madison (Había una vez en Hollywood, Scream), una actriz que no le teme ni a la cámara, ni a las comprometidas situaciones que le tocó interpretar. Ella hace el personaje, de Anora, o Ani, una escort, o más específicamente una lapdance, una bailarina, que se trepa a la falda de los caballeros de un club de hombres y baila con una sensualidad imprevisible. Su ritmo, su sonrisa, su eficacia para hacerles creer a los otros que les presta la mayor atención, cuando en verdad está especulando, para que los caballeros gasten lo más posible para acrecentar su cuenta bancaria, es admirable. Pero algo cambia cuando conoce a un joven de 21 años, de origen ruso, igual que ella. El chico, hijo de un multimillonario, es drogadicto, le encantan los videojuegos y se diría que se “enamora” de Anora por los  trucos amatorios que le enseña. Tal es así que le ofrece una fuerte suma de dinero para que pase una semana entera con él. Lo que deriva, luego de noches de fiesta, en un inesperado casamiento en Las Vegas. Lo que viene después no lo revelaremos. Sólo decir, que un trio de “peligrosos” mafiosos rusos, intentarán someter a la muchacha para que firme su inmediato divorcio. ¿Lo lograrán? Anora guarda varios trucos en su cartera. Absurda, insólita y recalcitrantemente entretenida es esta comedia para no perdérsela, porque propone un cine de una vitalidad burbujeante pocas veces logrado.

 

Calificación: Muy buena (publicada en diario Perfil)

Juan Carlos Fontana

 

Ficha técnica: Anora. Título original: Anora. Dirección y guión: Sean Baker. Intérpretes: Mikey Madison, Mark Eydelshteyn, Yra Borisov, Karen Karagulian y Vache Tovmasyan. Origen: Estados Unidos (2024). Duración: 139’. Gentileza Universal

 

 

 

 

 

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