“Priscilla” Un Elvis oscuro y perverso y su esposa enamorada

Este film de Sofía Coppola (basado en el libro Elvis y yo, de Priscilla Presley Beaulieu, 1985), muestra de algún modo la otra cara de Elvis, la película que Baz Luhrmann, le dedicó el año pasado al llamado Rey del Rock and Roll.

Siguiendo la línea de Vírgenes suicidas (1999) y María Antonieta (2006), la hija del gran Francis Ford vuelve a abordar esa puja de amor, ilusión, deseo, sexo, dolor y maltrato, que tan bien sintetizó en aquellas. Aunque pierde parte de ese estilo espontáneo, travieso, burlón, mechados con instantes dolorosos que detalla tan bien en esas producciones. Acá exhibe una vez más la soledad de una joven mujer, sometida al mandato masculino. Elvis quería, que su “muñequita”, encerrada en esa caja de cristal que era Graceland, siempre estuviera disponible, aunque él se fuera por semanas a rodar a otra ciudad, o país.

Priscilla Presley autora del libro, acá es productora ejecutiva. Quizás eso haya obligado a Coppola a atemperar algunas aguas turbulentas que el film no esquiva, como el ritual al consumo de somníferos y drogas, con el que Elvis inicia a Priscilla.

Elvis conoció a Priscilla en una base naval de Alemania, en 1959. Ella tenía 14 y el 24. Ella vivía allí con su madre y su padrastro militar y el ya famoso rocker hacía `la colimba` en el lugar. El conocer a esa niña fue un flechazo para Elvis. Al comienzo su amor fue diáfano y puro, un cuento de hadas. El decidió respetar la virginidad de ella casi hasta el casamiento, sumado a los constantes permisos que solicitaba al padrastro de la chica, para que le permitiera a Priscilla quedarse a dormir en su casa. Mientras la adolescente se deshacía en deseos por él, él la convencía que no era el momento. Esa actitud de un encanto casi perverso, fue adquiriendo con los años un control enfermizo. Cuando ella aparecía con un vestido que no le gustaba el color, o un peinado que no era de su agrado, él se burlaba de ella y junto a su troupe de amigos aplaudidores, la avergonzaba y la obligada a cambiarse. Pero Priscilla estaba enceguecida de amor por él. Coppola explota por instantes en demasía esos momentos y burlas. En la intimidad de Graceland, La cineasta exhibe al Elvis más cruel y perverso. Los actos de violencia de él hacia ella cuando ésta se atrevía a cuestionar esos besos y abrazos que mostraban las revistas con actrices como Ann Margret o Nancy Sinatra, con las que hizo Viva Las Vegas, o El rey del rock and roll, eran algo cotidiano. Pero luego él, al mejor estilo psicópata, le pedía perdón y le decía que la amaba. Quizás el punto culminante de su separación, en 1967, surgió luego del nacimiento de la hija de ambos Lisa Marie Presley (curioso o no tanto, esta última se convirtió en la esposa de Michael Jackson).

Entre los mayores logros de Coppola, están haber sabido conjugar la reconstrucción de época, la estética, la música y las interpretaciones de Cailee Spaeny y Jacob Elordi (Euphoria).

Título original: Priscilla Dirección: Sofia Coppola Guión: Sofia Coppola, Sandra Harmon, Priscilla Presley Intérpretes: Cailee Spaeny, Jacob Elordi, Ari Cohen, Dagmara Dominczyk, Tim Post Origen: Italia, Estados Unidos (2023) Duración: 113’ Publicada en Diario Perfil

 

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