“Habitación 404”. Aspirante a policía enredado en un crimen imperfecto

La ópera prima del surcoreano Yeom Ji-ho (tiene dos cortos en sus créditos), surgió como una película de tesis. Se podría decir que casi es un ejercicio fílmico de principiante, pero las distintas capas de intriga, suspenso, elementos de thriller y comedia negra, la convierten en un muy atractivo producto fílmico. Más aún por ser una película pequeña, pero que logra manejar un suspenso y una intriga que el cineasta va dosificando muy bien. A la vez qué, en cada giro de situación, a veces, cambia de clima o le aporta algo inesperado a su relato. Esto permite mantener la atención constante en el espectador.

El film se rodó durante la pandemia, eso obligó a elegir pocos personajes, un protagónico, dos secundarios y unos pocos “terceros” que aportan otras novedades a la historia. Esto no fue lo único. La mayoría de sus escenas tienen como escenario dos departamentos de un ambiente, habitados por gente joven. A esto se añade el pasillo que comunica una vivienda con otra.

Chang-woo, su protagonista, es un joven estudiante de la academia de policía, lleva cinco años intentando aprobar un examen y no lo logra. Se la pasa estudiando, planteando hipótesis y comiendo arroz y tiene una vecina que se pelea con su novio a los gritos, esas peleas se escuchan a través de la pared y eso molesta a Chang-woo. En el edificio a nadie le importa mucho del otro, ni el qué dirán. Cada uno hace su vida. Una noche el estudiante le habla a un amigo para pedirle dinero, porque no logra completar el monto de su matrícula para el examen. Su amigo le responde qué, si viene a una fiesta en la que habrá otros conocidos de él, le prestará el dinero. Chang-woo va. Inmerso en una tensión y ansiedad por querer aprobar su examen, bebe a más no poder. Cuando despierta se da cuenta que está acostado en el departamento de su vecina y que a su lado está el cuerpo de un muerto, apoyado en un charco de sangre. Terror, desesperación y el no saber qué ocurrió, porque no recuerda nada como llegó ahí, son parte de una trama que atrapa por las mil y una resoluciones que intenta poner en práctica el estudiante para escapar. Eso incluye hasta intentar utilizar una soga para saltar al vacío.

Para resolver tal dilema, el director contó con un intérprete de lujo: Oh Dong-min, que se mueve casi como un acróbata, inquieto como un ninja, mientras piensa cómo resolver su vida. Comedia negra, dosis de gore (sangre, espadas, puntazos), extorsiones, chantaje y hasta situaciones que intentan mostrar una cosa y son otra, son parte de este film ideal para observar las mil y una situaciones que pueden tener lugar en un espacio de unos 4×4, o menos. Si bien la producción sostiene mejor la atención en su primer tramo y en el segundo pierde algo de su vigor dramático, logra mantener su interés narrativo, su clima inquietante y giros originales en la marcación de sus situaciones. El film bebe un poco de ese cine coreano de venganza, en el que se destaca la sangrienta Oldboy (2003, Park Chanwook).

Título original: Next Door Dirección y guión: Yeom Ji-ho Intérpretes: Oh Dong-min, Lee Jung-hyun y Choi Hee-jin Origen: Corea del Sur (2022) Duración: 92’

Publicada en el Diario Perfil

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