“Alma Mahler, sinfonía de vida, arte y seducción”, un excelente espectáculo, con texto de Víctor Hugo Morales, interpretación de Raquel Amerí y dirección de Pablo Gorlero.

¿Por qué Alma Mahler se enamoró tan perdidamente de Gustav Mahler, aunque por instantes despreciaba su música? Alma había nacido en un hogar judío, su padre Emil Jakob Schindler, era pintor y amigo de Gustav Klimt. Cuando Klimt tenía 34 y Alma 16, le dio su primer beso, quedó tan prendado de la niña, que más tarde le dedicó un cuadro. Del mismo modo que Mahler le dedicó la Quinta sonfonía. “!Es para vos, es tuya, estás en cada nota…Mi Quinta sinfonía es Alma!”, le dijo a su mujer al terminar de crearla (así lo indica en su lúcido y exquisito texto el autor de esta pieza Víctor Hugo Morales). A pesar de eso, le exigió a su esposa firmar un contrato en el que sólo él sería el que se dedicaba al arte y ella a las tareas cotidianas. Alma no tenía otra alternativa que aceptar, se había enamorado de ese hombre y el comienzo del siglo XX no permitía que como hoy, la mujer dispusiera de otras herramientas legales para no vivir sometida a la sombra de los caballeros. No obstante Alma era una mujer que llevaba el virus de la emancipación femenina en la sangre, aunque se veía obligada a callar. No obstante, se regodeaba con ser la más bella y codiciada por los hombres en los más selectos salones de Viena.

 

Hija de una madre cantante, Alma fue una niña prodigio. Poco antes de cumplir los 20, ya había compuesto 16 lieder. Pero en la casa de los Mahler, no había lugar para dos artistas y así se lo hizo saber, claramente, su marido. ¿Por qué esta mujer que fue perseguida por ser judía se resignó a vivir a la sombra de ese hombre, al que le dio dos hijas y una de ellas murió y él, casi, la culpó a ella por el hecho? Este e infinitos otros jugosos y muy exhaustivos datos serán respondidos en esta magistral pieza teatral escrita por Víctor Hugo Morales. Autor que no se calla nada en su texto, ni porqué Alma fue pareja del pintor Oskar Kokoschka, tuvo como amante al arquitecto Walter Gropius, el creador de la Bauhaus, o el escritor Franz Werfel, entre otros intelectuales, artistas y compositores, a los que Alma parecía hechizar con su personalidad, la que escondía uno y mil secretos. Si hubieran sabido muchos de ellos que en su interior Alma sabía descubrir sus defectos y los detestaba, pero tenía la virtud de saber disimularlos muy bien.

 

“Alma Mahler, sinfonía de vida, arte y seducción”, es un texto que ilumina con exquisitos recursos narrativos, los claroscuros de un personaje, que funciona como en un cierto estado de clarividencia, al referirse a tres tiempos, que encajan perfectamente, admirablemente, en el contexto de la pieza. La protagonista, se ‘pasea’ cómodamente entre el presente junto a Mahler, sus pensamientos secretos, su desprecio, cierto rencor, refinadamente verbalizados y un pensamiento sobre el futuro (en apariencia la obra estaría ambientada a mediados de los `40, de ese señero siglo XX, cuando ella prepara sus memorias y recuerda a quienes fueron sus parejas y lo que cada uno le aportó), que subraya las bases de un feminismo, de una personalidad independiente, a pesar, paradójicamente, de tener que depender siempre de un hombre. “¿Soy una artista que renunció por amor a ser una compositora importante?”, le hace decir el autor a su heroína. “Cada mujer que diga `soy tuya` se merece un Mahler. Y abundan ¿no?” dice la excelente actriz que hace de Alma, la inigualable Raquel Amerí (a la que previamente se vio en dos últimas piezas señeras “Rota” y “El malentendido”, dirigidas por Mariano Stolkiner), dirigiéndose al público.

 

Hay instantes que parecen extraídos de una `comedia de boulevard`, como él que con cierto sarcasmo e ironía Alma María Margaretha Schindler (Viena 1879, Nueva York 1964) cuenta que luego de su separación de Mahler, el músico concurrió a unas sesiones con Freud y éste le dijo que “como su madre había sido una desdichada, él necesitaba como esposa a alguien que emulara su tragedia… Mirá cómo Freud le encontró la vuelta al asunto”, indica en su texto con gran acierto ficcional el autor de la pieza (qué previamente tiene escrita otra, “El reproche”, estrenada en 2022).

Sus destellos de un feminismo preliminar por aquellos años, le hace decir a la intérprete, que hay una reacción muy fuerte hacia los hombres, su manipulación, su derecho a ser infieles, mientras nosotras… si amamos a muchos hombres somos denigradas”.

 

Presentada casi como una obra de cámara, el pequeño escenario de la sala del Centro de la Cooperación fue muy bien aprovechado, minimalísticamente, se diría. Con varios teloncitos de fondo en el que muy bien elegidas proyecciones subrayan instantes señeros de la historia, a la vez que detrás de uno de ellos se oculta al pianista (una elección con la que no estamos de acuerdo), puesto que los hombres si bien se aprovecharon de Alma, cada uno a su manera, jugaron un papel importante en su vida y trayectoria. A lo mencionado se suman un escritorio y una silla, todos estos elementos permiten que la pieza desborde creatividad de equipo. Magnífica la interpretación de Juan Ignacio López, en piano a pesar de quedar escondido detrás de un telón y jugar el papel de un dato de la memoria de la intérprete, puesta al servicio de un personaje único Alma Mahler.

Pablo Gorlero desde la dirección conquista con su `mano invisible` en saber subrayar los climas, los silencios, el contexto de la puesta en escena y guiar a la actriz (del mismo modo que lo hizo en otra pieza reciente “Ya lo sabía”, de Jordi Cadellans) por ese invisible hilo en el que la emoción se vuelve viva, visceral en el mismo instante en que se une al texto, a la palabra. Raquel Amerí tiene la virtud como actriz, de permitirse “trepar” a esos instantes álgidos en los que sus personajes desnudan sus más comprometidas y veraces situaciones. Y Gorlero logró otra vez, que una intérprete, salte sin red al presente de un texto hilvanado a través de una amplia investigación previa. La que luego se transformó, para deleite del público, en un monólogo coloquial que llega y hace mantener atento al que observa por su verosimilitud, la simpleza y el estilo directo con el que son transmitidas las palabras, las frases, los silencios. El valor de todo esto junto, logra que sea un espectáculo que entretiene, resulta fascinante de ver e invita a no querer perderse ningún instante de lo que expresa y transmite este personaje, que ha sido trasladado al cine en numerosas oportunidades y encierra una y mil anécdotas para explorar, e investigar.

 

Calificación: Excelente

Juan Carlos Fontana

 

Ficha técnica:

“Alma Mahler, sinfonía de vida, arte y seducción”. Autor: Víctor Hugo Morales. Dirección: Pablo Gorlero. Intérprete: Raquel Ameri. Voz en off: Fabián Vena. Dirección musical y piano: Juan Ignacio López. Escenografía: Nicolás Pol. Vestuario: Vanesa Abramovich. Visuales: Moreno Pereyra. Iluminación: Ricardo Sica. Asesoría coreográfica: Marina Svartzman. Fotografía: Fiorella Romay. Centro Cultural de la Cooperación (Corrientes 1543). Funciones: jueves, a las 20. Entradas: www.alternativateatral.com.ar

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