“El rey de la comedia” Toni Servillo y el arte de la parodia, en entretenida comedia

El Rey de la Comedia

El muy dúctil, e histriónico actor Toni Servillo, interpreta en esta biopic, al gran actor y autor de teatro italiano Eduardo Scarpetta (Nápoles 1853-1925). Servillo fue el excéntrico especialista en arte de La grande belleza (2013) y entre otros films, se lo recuerda por Fue la mano de Dios (2021) y La stranezza (2022), en la que hizo de otro grande del teatro, Luigi Pirandello.

En Nápoles, en la que Sofía Loren y Marcelo Mastroianni filmaron la inolvidable Matrimonio a la italiana, basada en la pieza Filomena Marturano de Edoardo De Filippo, uno de los hijos no reconocidos de Scarpetta, se rodó este film que es ideal para los amantes del teatro.

El director Mario Martone compromete cuerpo y alma, para hacer de esta película una pequeña joya, en recreación no sólo de época, sino al retratar con tal entusiasmo y detallismo la intimidad del teatro, de los ensayos. Esos instantes en los que los actores son capaces de exhibir su mayor grandeza y también sus más extremas debilidades. O hacer subir los decibeles de sus egos y vanidades.

La producción si bien podría definirse como una biopic, no lo es tanto, ya que no enfoca infancia, adultez y trayectoria de Scarpetta. Más bien se centraliza en tres instantes: su etapa de mayor éxito, en la que exhibía sus dotes de un histrionismo exacerbado para demostrar una y otra vez que era el gran maestro de la comedia, la parodia y de la burla, o de las mayores debilidades y ternuras con las que dotaba a sus personajes, los que provocaban desde el llanto, a la risa en los espectadores, que lo amaban y coronaban sus funciones con cerrados aplausos de pie. El otro aspecto que descorre Martone, y no es menos interesante, es la intimidad de un hombre que ejercía en su familia una cierta promiscuidad. Tuvo hijos con casi todas las mujeres que habitaban su casa, algunos de esos chicos o chicas los reconoció como hijos propios, a otros no, aunque lo cierto es que todos lo sabían, era un secreto a voces. A pesar de eso todos convivían y eran obedientes a los caprichos de ese patriarca, capaz de largarse a llorar ante Benedetto Croce, cuando éste ofició de mediador, en el juicio que le hizo el gran Gabrielle D`Annunzio, por parodiar una de sus piezas, La hija de Iorio. Este es el tercer aspecto que aborda el film. Por último, se observa un instante cumbre, cuando Scarpetta da un paso al costado luego de ese juicio y cuando uno de sus hijos mayores, lo enfrenta y le dice que va a dedicarse a escribir para el teatro, también para el cine. Algo que don Eduardo consideraba casi un insulto, ya que el teatro y el aplauso para él eran su oxígeno.

“Lo ridículo no es más que el revés de lo sublime”, le afirma rotundo Benedetto Croce cuando le explica a Scarpetta porque debe considerarse inocente, en ese, uno de los primeros juicios que se le hizo a un autor, acusándolo de plagio.

Esta producción de Martone-Servillo es a su vez un perfecto film melancólico y admirable, recreado con gran maestría, que rescata viejas canciones y los trucos del arte teatral, en su mejor época, el siglo XIX.

Título original: Qui rido io Dirección: Mario Martone Guión: Mario Martone, Ippolita di Majo Intérpretes: Toni Servillo, Maria Nazionale y Gianfelice Imparato Origen: Italia (2021) Duración: 133’ Publicada en Diario Perfil

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