La pieza del autor y director barcelonés Pablo Rosal, Los que hablan, que se estrenó ayer y repetirá dos funciones más, una esta noche y otra mañana, recuerdan el libro de Raymond Carver De qué hablamos cuando hablamos de amor. En él sus relatos refieren a la soledad, la violencia, las pérdidas, la imposibilidad de no saber qué decir, o cómo expresar esos sentimientos y emociones que, a veces, se agolpan en nuestras cabezas y no encuentran las palabras necesarias para expresarlos.
Pablo Rosal, que también dirigió esta pieza, asumió un tremendo desafío junto a sus dos intérpretes, cuya apabullante técnica, se muestra invadida de innumerables recursos expresivos, para llevar adelante un “relato”, así entre comillas, que habla de la impotencia ante la ausencia de un discurso en el que quizás se sabe qué decir, pero no cómo expresarlo en palabras y sólo son los sonidos y los gestos los que hablan.
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Ella y él, sus personajes, como Vladimiro y Estragón de Esperando a Godot, esperan que un milagro suceda y venga a salvarlos de su vacío existencial. En Los que hablan, Pablo Rosal reúne a dos únicos personajes. Ambos, podría suponerse se encuentran en un bar o confitería. Suponemos esto porque la escenografía sólo exhibe una mesa redonda dos sillas, una botella de agua, dos vasos y una luz cenital que los “contiene”. En ese supuesto círculo espacial, los dos intérpretes se someten al desafío, en apariencia, de querer estar juntos, pero no saben qué decir, ni cómo expresar sus palabras. Por instantes sólo emiten sonidos guturales, u onomatopéyicos o frases inconclusas que terminan en un no, no sé, ¡ah!, o repiten incesantemente una misma palabra, hasta que el otro, lo detiene con una leve o agresiva reacción.
En verdad los personajes que nos muestra Rosal, hablan de la crisis del lenguaje y lo hacen mediante reacciones imprecisas incesantes, no ausentes de una amplia gama de emociones o sentimientos que los invaden y los inquietan al no poder expresarlos. Sus cuerpos reaccionan incansablemente. Piernas, pies, manos, torsos se mueven, realizan torciones, emiten un leve grito, se miran sin decirse nada, o a veces sí. Lo que provocan en el que los observa un estado de inquietud que va in crescendo. En principio se puede suponer que Ella y El sólo son amigos, o una pareja que está en los inicios de una relación, o quizás compañeros de trabajo. Los interrogantes que se le abren al espectador al escuchar algunas frases imprecisas, o que no terminan de definirse, o aluden al porqué de estar juntos ambos, somete al que observa a interrogantes propios y a preguntarnos ¿qué decimos cuando hablamos, o por qué nos reunimos con alguien si no sabemos bien qué decir?, o por qué los silencios a veces, o las pantallas de un celular, distraen la atención a tal extremo que pareciera convertirnos en desconocidos frente al otro.
En Los que hablan se impone un humor surrealista, por instantes sarcástico, burlesco, irónico e impredecible. Sus dos excelentes actores: Malena Alterio y Luis Bermejo, fueron guiados por Pablo Rosal, con una exigencia física y emotiva sin límites, conmueven, emocionan y parodian a los espectadores que tosen, ríen, o emiten alguna reacción frente a lo que ellos mismos les ofrecen con sus actuaciones. Sus cuerpos se transforman a cada instante, como si fueran dos instrumentos musicales, que emiten una nota tras otra, léase reacciones tan precisas y bufonescas, como de conmovedor encanto. Ambos se “encienden” en un duelo sin límites sus maestrías interpretativas, provocan un encanto inusual en el espectador, que en la función de anoche concluyó en encendidos aplausos.
La pieza de Pablo Rosal se estrenó en 2020 en el teatro Del Barrio, del barrio de Lavapiés, en Madrid y luego se presentó en el teatro De la Abadía y la sala Beckett de Barcelona y continúa reponiéndose debido a su éxito.
Calificación: Muy buena
Juan Carlos Fontana
Ficha técnica: LOS QUE HABLAN. Por la Compañía Teatro Del Barrio, Madrid, España. Autor y director: Pablo Rosal. Intérpretes: Malena Alterio y Luis Bermejo. Iluminación: Valentín Alvarez. Escenografía y vestuario: Almudena Bautista. Sala: Sarmiento (Avenida Sarmiento 2715). Funciones: hoy y mañana, a las 20. Duración: 70 minutos.
